Ubi Rivas – Los españoles buenos

Contrario a algunos españoles que se arraciman en una unión penosa, existe una contrapartida de muy buenos, diría que excelentes españoles radicados en nuestro país, que no piensan nunca ni por un instante abandonar esta tierra, que no repatrian sus capitales sino que reinvierten sus beneficios para acrecentar sus empresas, que forma familias con dominicanas-os.

La premisa introductiva de esta entrega la motiva el 60 aniversario de la ferretería Americana, que fue celebrada con la mesura que tipifica a don Luis García, un ibérico silente, emprendedor, que inició casi en cero un proyecto empresarial vinculado con la ferretería, que fue cobrando notoriedad por la calidad de sus herramientas y sus precios y porque, como muy acertadamente reza su slogan de combate gerencial, “hay de todo, y muchos más”.

Don Luis García y su esposa doña Máxima, festejaron con sobriedad, pero eso sí, desbordante de felicidad no solamente por el éxito financiero de su empresa, sino por los servicios que ha aportado en seis décadas a la industria de la construcción, que con los precios ruinosos del azúcar desde hace 20 años, es la principal actividad económica de nuestro país, ahora en crisis por la alta prima del dólar que todo lo trastorna y seguirá trastornándola hasta que las autoridades monetarias no descubran la magia de su control.

Con sus hijos Fernando, Luis, Angel y Francisco, don Luis García se mostró, muy raro en la prensa, pletórico de satisfacciones, a sus 90 primaveras, para las cuales luce en muy buenas condiciones físicas. A Dios gracias.

Pero así como don Luis García y sus hijos, febrilmente laboriosos como él, hay algunos ejemplos que la ocasión es propicia para resaltar, como lo son Ramón Ramos, el hombre que construyó el complejo comercial, “mall” le dicen, con una inversión manicomila de pesos en la conexión de las avenidas Churchill y Gustavo Mejía Ricart, que extendió sus negocios a Santiago de los Caballeros y Macorís del Jaya.

Idéntico a Juan Ramos Vicente, José Manuel González Cuesta, el pionero de su nacionalidad en supermercados, que inició en la década de los años 50 en la avenida Mella, para compartir el medio de ese negocio con Lorenzo Berry, Wimpy’s, el supermercado Ellah de la avenida Independencia con Socorro Sánchez y también Casa Pérez frente al parque Independencia y Argüelles, en el filo de la avenida Independencia con Padre Billini, el único supermercado del mundo sin parqueo.

Pepe Busto fue otro gigante de actividad empresarial que colapsó lamentablemente, pero que llegó a fundar cinco supermercados en la capital, adquirió el Ayuntamiento del Distrito Nacional el Matadero Cami que era de el Jefe, y poseyó una enorme finca ganadera en Sonador, Bonao, que conocí casi toda enseñada por su dueño. Magnífica y bellísima.

Desde su local en la avenida San Martín, los visionarios hijos de don Luis García le convencieron para construir un enorme “mall” en la avenida JFK uno de los más grandes y el más completo en el género ferretero del país y más allá, como es el slogan de Radio Guarachita.

A propósito de radio, Luis García hijo convenció a su progenitor en adquirir HIZ, la prestigiosa otrora estación radial que fundó Frank Hatton en 1922, y la transformó en una emisora radial model, con un edificio propio, mudándola de su histórico local del edificio Copello, donde produje un programa por 14 años, y por donde han desfilado todas las luminarias del canto y el micrófono del país, así como productores de programas deportivos, económicos y políticos, a la que añadió un canal de televisión por cable modernísimo.

Don Luis García nunca se ha opuesto a respaldar la visión empresarial de sus hijos, que han sabido secundarlo, y lo propio a don Manuel Corripio, Pepín Corripio, otro gigante visionario empresarial con sus hijos Manuel y Alfredo, parte de los españoles buenos que son como si fueran nuestros, y mucho más…