Ubres de novelastra

FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX
Como bien se sabe, llaman madrastras a las sustitutas de las verdaderas madres carnales. Muchas madrastras son capaces de amamantar hijos que no han parido; alimentan niños ajenos y los crían robustos de cuerpos y con almas equilibradas. La leche y la buena voluntad surten esos efectos benéficos.

 En nuestro tiempo los géneros literarios están sufriendo extraños cambios morfológicos, mutaciones casi monstruosas.  Las “novelastras”, probablemente, irán reemplazando a las legítimas novelas en el gusto del publico. En estas obras literarias híbridas se ofrecen noticias, relatos y explicaciones, en una suerte de “servicio en combo” parecido al que dan los establecimientos populares de comida rápida. Unamuno hizo algunos experimentos fallidos a los que bautizó con el nombre de “nivolas”. Ladislao, siguiendo al periodista Baltasar Timoneda – un extravagante que quiso inventar un genero literario nuevo -, propuso el nombre de “vividelas”, una expresión compuesta de los vocablos vida y novela. En esto influía también un escrito de Milán Kundera que Ladislao leyó en los Estados Unidos. Timoneda, según oí en Budapest, era un chiflado que escribió sobre la necesidad de un nuevo género “que reuniera el poema en prosa con el ensayo y el reportaje periodístico con el chisme de comadre.” […] “un genero profundo y triste que expresara la música trivial de la vida cotidiana”. Sostenía ese sujeto […] “que la literatura tenía que fijar expresivamente el temple de la vida diaria: el bostezo, el aburrimiento, los ramalazos de la envidia; la lujuria contenida, las digestiones difíciles”. Desde luego, Ladislao superó estas proposiciones superficiales y planteó el asunto de manera mas abarcadora y profunda, con fundamentos colectivos.

– No te detengas demasiado tiempo en estas cuestiones librescas, intelectuales, que solo interesan a los escritores de profesión. No he residido en Praga lo suficiente; no conozco bien la ciudad; mucho menos su gente. Necesito que me digas donde no debo ir por ser un lugar peligroso; de cuales espectáculos o comidas no debo perderme, qué libros son imprescindibles. – La invitación a la taberna de La gallina gorda es para que percibas de modo directo la atmósfera emocional en la que flotan los praguenses. Jóvenes y viejos están llenos de cicatrices. – ¿Qué quieres decir? ¿Son frecuentes aquí los duelos a cuchillo? – Nada de eso; no hablo de cicatrices en la piel. Quiero decir lastimaduras en el alma. Han sufrido mucho con los alemanes, cuya cultura admiran e imitan; los rusos, los alemanes, los austriacos, tienen puestos específicos en los corazones checos; lo mismo que los judíos, los sacerdotes católicos, los reformadores religiosos. Llevan los recuerdos a cuestas. En el pecho y en la cabeza los checos tienen gavetas para cada uno de los pasos de su historia. No olvidan con facilidad.

– ¿Ignaz, es cierto que a partir de 1968 los checos comenzaron una etapa crucial de su historia? – La invasión soviética fue un golpe para toda la Europa del Este y una desilusión para cientos de jóvenes ideólogizados. Pero creo que no debe exagerarse y marcar esa fecha como un hito histórico, una frontera en los sentimientos populares. Ladislao Ubrique, al visitar Praga por vez primera, descubrió que el rey Rodolfo II había sido educado en España con su tío Felipe II. El rey Rodolfo hablaba español tan bien como Ladislao. He leído hace pocos días un fragmento de un escrito de un profesor de la Universidad de Roma titulado: Praga mágica. El autor, Ángelo Ripellino, fue un experto en las literaturas rusa y checa. Murió diez años después de la celebre “Primavera de Praga”. Este hombre describe la corte de Rodolfo II, explica el carácter de este monarca mofletudo, de “boca fofa”, según dice Max Brod, el salvador de los manuscritos de Franz Kafka. Rodolfo II era biznieto de Juana la loca, pues su padre escogió para casarse a su prima María, hija de Carlos V. Rodolfo II se rodeó de astrónomos y alquimistas, entre ellos Tycho Brahe y Johannes Kepler. A sus famosas tablas astronómicas Kepler las llamó Tablas Rudolfinas, en honra del gobernante que le nombró “matemático imperial”. Kepler agradeció siempre la acogida del rey que le libró de persecuciones políticas por “sus ideas protestantes”.

– ¿Quieres decirme que todas las averiguaciones de Ladislao arrancan de Praga? – Bueno, los tanques soviéticos entraron en Praga en agosto de 1968. ese suceso fue importante porque arrebató a los checos la pequeña libertad que se pregonó con el lema: “socialismo con rostro humano”. Esto impresionó mucho a los húngaros; pero la austera personalidad del dramaturgo Václav Havel hizo un gran efecto en Ladislao. Él estuvo en la Plaza Wenceslao en 1989. ¿Sabes que Ladislao escribió un largo ensayo acerca de la división de Eslovaquia y Chequia, a finales de 1992, poco antes de la separación? – ¿Crees que las ideas de Ladislao tienen conexión con asuntos tan lejanos como el reinado de Rodolfo II? – Es claro que sintió simpatía por la educación española del rey. Pero nada más. Ahora bien, el químico que deseo conozcas es otra cosa. El habla todos los días de los brujos de Rodolfo II. Ladislao, por el contrario, esta preocupado por asuntos ideológicos, políticos, históricos. Ladislao pretende darnos leche de pensamiento servida en ubres de “novelastra”. Como Cervantes, quiere modificar las novelas tradicionales.

Praga, República Checa, 1993. (MU/ID).
henriquezcaolo@hotmail.com