Un acto de fe

Lo que más llamó la atención  en ese evento de inauguración de la fábrica de cemento en San Pedro de Macorís fue el discurso del presidente del consejo de accionistas. Lo que debió ser un acto meramente empresarial, se convirtió en acto religioso, como lo llamo,  de fe y de acción de gracias.

Dios fue el personaje principal del evento. Porque así lo decidió el corazón de ese joven y exitoso empresario. Fue un acto de fe porque esa empresa tuvo fe en la República Dominicana, en el gobierno del presidente Danilo Medina y del ex presidente Leonel Fernández, quienes  le apoyaron siempre con  los permisos y  los trámites de la inversión. Fue un acto de fe de los accionistas que a pesar de haber perdido 127 millones de pesos en la etapa de pre inversión durante cinco años, mantuvieron su fe en ese proyecto. Fue un acto de fe porque confió en los dominicanos, además del apoyo chino, para ejercer la ingeniería, la arquitectura y diseño de esa fábrica.

Se trata de un acto de acción de gracias, dijo también el empresario, para agradecer a Dios, por habernos dado salud, la paciencia, la prudencia, la templanza y el coraje para hacer realidad este proyecto que hoy, orgullosamente, estamos presentando ante todos ustedes”.

El público aplaudía con entusiasmo. Y  el presidente Danilo Medina también, que llegó puntual, como de costumbre.  El jefe de Estado también  reafirmaba su convicción y creencia en Dios. Y eso deberían imitarlo todos sus  servidores públicos, y más aquellos  que prohiben  que se mencione a Dios en  los eventos públicos y en foros internacionales.

El  grupo empresarial del cemento ha creado unos 15 mil empleos en todo el país, y merece la felicitación por su importante aporte. Para completar ese acto,  era necesario mencionar en su discurso a Jesucristo, y reafirmar que la salvación, la entrada al reino de los cielos, no es por obras, no es por la gracia de un patrón, de un santo, o de una virgen o una imagen,  sino por la fe en el Hijo de Dios.

La Biblia dice claramente en 1 Timoteo 2:5: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. No hay otra vía de entrada al cielo. Jesús lo ha dicho en sus palabras: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Y en Juan 6:47 expresó: De cierto, de cierto os digo, El que cree en mi, tiene vida eterna. De modo que la  inauguración de esa fábrica de cemento fue hermosa. Más que un evento empresarial, se trató de un profundo acto de fe y de acción de gracias, con gran contenido humano.