Un antitrujillista de verdad

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Cuando el 26 de julio de 2012 celebrábamos otro aniversario del asalto al cuartel Moncada, el historiador Franklin Franco Pichardo planteó: “¿Por qué no escribes un libro sobre la contribución de Fidel Castro a las luchas de liberación de República Dominicana?” Sorprendido por la propuesta, recordé que, mientras viví en Cuba en los años 1970, conocí las historias de esos movimientos solidarios cubanos desde los años ‘40 a través de Celia Sánchez Manduley y Delio Gómez Ochoa.

Además, pude precisar detalles sobre el protagonismo de Fidel en la lucha contra la dictadura de Trujillo. La idea planteada por Franklin Franco continuó germinando gradual y sostenidamente. Por la enorme extensión de ese proceso solidario, decidí redactar, primero, la participación de Fidel contra la tiranía trujillista.

El impulso decisivo que necesitaba para acometer esta misión vino dado durante una visita a La Habana el año pasado. Disfrutaba la noche de despedida con un grupo de amigos cubanos. Al día siguiente, viajaría de vuelta a Santo Domingo. En medio del jolgorio reinante, sonó un teléfono y el anfitrión respondió. Entonces dijo: “Es para ti, Hamlet”. Me sorprendí; suponía que mi estancia allí era conocida sólo por los presentes. La llamada era de parte del Comandante en Jefe; solicitaba que pospusiera el viaje de vuelta para que pudiéramos conversar al día siguiente. Como era de suponer, acepté.

Al otro día llegué a casa de Fidel. Allí estaba el mítico personaje de la Historia, acompañado de su esposa Dalia Soto del Valle. Llamó mi atención encontrar un ambiente hogareño, sencillo, como el de cualquier profesional de la clase media dominicana. Agrupamos tres “mecedoras” y, como extrovertidos que somos, conversamos durante el resto del día. Intercambiamos sobre temas ambientales y políticos que Fidel maneja magistralmente. Merendamos helado de guanábana y almorzamos con magníficos apetitos, como de “huérfanos en velorio”.

En un momento, El Comandante dijo: “No tenemos derecho a olvidar a Francisco Caamaño.” Aproveché entonces para orientar la conversación hacia el rol jugado por él a favor de la lucha contra las dictaduras en República Dominicana. Describí la recomendación del profesor Franklin Franco y le pedí que me ayudara a recopilar información sobre su participación, directa e indirecta, en las luchas de nuestro pueblo. Tímidamente aceptó.

Cuando apenas contaba con 21 años de edad, Fidel se enroló en la expedición armada de Cayo Confites que congregó un millar de dominicanos y cubanos. Pretendían llegar hasta territorio dominicano para lograr el derrocamiento del tirano Rafael Trujillo. Pero ya el tirano había sobornado al Jefe del Ejército cubano, quien frustró el proyecto.

Los dominicanos rendimos honores a La Raza Inmortal que se sacrificó en los intentos iniciados el 14 de junio de 1959. Aquella repatriación tuvo lugar porque el triunfante Ejército Rebelde, encabezado por Fidel, dio todo el apoyo necesario para que los dominicanos tratáramos de lograr la democracia que tanto anhelábamos.

Cuando en 1965 tuvo lugar la tercera invasión militar de Estados Unidos contra República Dominicana en el siglo XX, la Revolución cubana sostuvo en los foros internacionales la patriótica consigna de “Fuera Yanquis de Quisqueya”. Inolvidable es el discurso de Fidel del 1° de mayo de 1965 cuando denunció a Estados Unidos y llamó a los pueblos del mundo a solidarizarse con nuestro pueblo que, con más fe que armas, frenó a la soldadesca yanqui.

Y cuando hizo falta la solidaridad incondicional para que el coronel Francisco Caamaño pudiera continuar la lucha contra la renovación de la tiranía trujillista a través de Balaguer, Fidel estuvo siempre dispuesto a contribuir con la causa de los sectores más comprometidos del pueblo dominicano.

Ahora que se habla de la formación de una Comisión de la Verdad que establezca responsabilidades durante la tiranía trujillista, debería tomarse en cuenta a aquellos internacionalistas que dieron lo mejor de sus capacidades por la causa democrática dominicana. Entre éstos, descuella la figura de Fidel Castro Ruz, comprometido a pagar con creces la solidaridad que aportaron Generales y soldados dominicanos a las guerras de independencia de Cuba.

Mientras, pronto completaré la investigación para el libro “Fidel contra Trujillo”, un reconocimiento histórico bien merecido. Lástima que Franklin Franco falleciera y no esté con nosotros para ver completada su original idea.