Un apostolado de amor por los niños

POR SINTHIA SANCHEZ
Tan sólo ver el rostro sonriente e irradiando una inmensa paz a cuantos le rodean, es suficiente para darnos cuenta que en el corazón de Aimée González Pittaluga de Pérez habita el amor en su manifestación mas pura.

Risueña, amorosa, disciplinada y amante de la escritura desde que era muy pequeña, esta joven mujer es el eje motor de un hermoso proyecto editorial que desde hace un año, ha venido a cumplir un importante cometido: evangelizar a los niños.

El medio impreso para lograrlo es la revista cristiana infantil “Rayito de Luz”, con 32 páginas satinadas, impresa full color, en formato 8 1/2 por 11.

La misma cuenta con una mascota que se llama “El Angelito Profesor”, que no es más que un tutor que enseña al niño de página en página el contenido de la revista. “A diferencia de Rayo de Luz, la revista de los adultos, donde se ofrecen todas las lecturas sugeridas para el día, en Rayito de Luz sólo ponemos el evangelio y sacado en una versión más llana para el entendimiento de los niños. Es también una enseñanza más breve y en lenguaje sencillo, pero bien sopesadas por nuestro asesor eclesiástico, el padre Víctor Masalles, director del Seminario Mayor; así como por nuestra asesora pedagógica, Maribel Carballo, quien es la directora del Centro Montessori de Enseñanza Personalizada, CEMEP”.

Con cierto aire de ingenuidad, Aimée González se ve a sí misma como una niña muy amada y bendecida por Dios, reconocedora de que no se tiene nada si no se tiene a Dios. Cuenta que desde muy pequeña sintió la necesidad de buscar al Señor a los pies del Santísimo, en la Capilla del colegio donde estudiaba.

Sus andanzas en los caminos de Dios comenzaron a muy temprana edad. Nos cuenta que conoció al padre Emiliano Tardiff en un retiro de “Vida en el Espíritu”, que se realizó en La Romana estando muy joven, y desde entonces comenzó a formar parte de un grupo de oración, hasta que se fue integrando a lo que es hoy su vida espiritual y a compartir sus vivencias en la Comunidad de oración en la iglesia a la que pertenece.

Para ella, Rayito de Luz es una gran bendición, y comenta que está desarrollando ese hermoso proyecto “con mucho amor. Me he disciplinado porque es para el Señor. Lo hago con todo el corazón y me siento muy feliz de trabajar con niños”.

Al preguntarle acerca del origen de Rayito de Luz, confiesa que “una mañana me quedé en la gracia de la oración y sentí una moción del Espíritu Santo que me dio a entender que el Señor tenía el anhelo de que hubiese un Rayo de Luz para niños. Entonces empecé a crear y a visualizar lo que sería el proyecto. Me acerqué a mis amigos de Comunidad, donde hay algunos involucrados con Rayo de Luz y pregunté acerca de lo que tenía que hacer y me pusieron en contacto con los fundadores, entre ellos Joan Fue Eliauh, José Ramón y Taís Grau y Rafael Hernández. Así que todo esto se fue dando de una manera tan bonita y rápida que me convencí que la mano de Dios estaba en todo y el proyecto prendió y empezó a multiplicarse. Pasaron algunos meses y fue como un bebé en gestación, porque literalmente duró nueve meses antes de circular, ya que todo lo que es bueno y vale la pena da mucho trabajo”, nos dice llena de orgullo.

Como era de esperarse, muy pronto se han comenzado a ver los frutos del Espíritu Santo que fluye a través de Rayito de Luz. Una de estas obras es el Primer Encuentro Nacional de Niños “Los niños salvarán al mundo”, que será celebrado el lunes primero de noviembre en la Casa San Pablo.

Este evento fue solicitado a Rayito de Luz y al Ministerio “Amigos de Jesús y María” por Su Eminencia Reverendísima, Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, con el objetivo de celebrar el Día de todos los Santos, y con ello contrarrestar el efecto negativo que tiene el festejo de Halloween.

En el evento participará una muestra de niños de colegios católicos y escuelas parroquiales de enseñanza, así como de otros colegios que no son necesariamente católicos, pero que imparten Formación Humana y Religiosa.

 Aimée González cree firmemente que las oraciones de los niños son las que van a agradar tanto a Dios, que El va a mirar al mundo con una inmensa misericordia, porque está convencida que la oración de los niños tiene un brillo especial. “Muchas veces verán en Rayito de Luz frases y palabras como “Papá Dios, yo te quiero”, “yo te amo”, “tu eres mi mejor amigo”, y “gracias”, que por sí solas son una oración del día”.

Una de las metas de Rayito de Luz es lograr una coordinación con los colegios para que la revista sirva de material de apoyo en las asignaturas de religión. “Queremos ser un ancla para clavar en el corazón del niño de buena manera los valores cristianos. Hay personas que me han contado de colegios que en la Navidad pasada hicieron exhibiciones con el nacimiento de recorta y pega que hicimos en la revista.

Los niños aprenden qué es lo que pasa en la misa y en el altar. El Angelito Profesor le enseña qué quieren decir los colores litúrgicos y por qué el sacerdote se cambia el color de la ropa, entre otras cosas”, afirma.

Aimée González tiene muchos sueños por realizar a través de este maravilloso proyecto editorial dirigido a los niños. Para esta hija de Dios, el Señor propicia el momento para cada cosa y El no tiene límites. “Yo estoy trabajando para cien años, no para una década ni para veinte años y ojalá que Dios me permita ver parte de los frutos que yo siento en mi corazón que dará Rayito de Luz. La revista está preparada para rebasar las fronteras de los medios de comunicación, no sólo en un medio impreso, sino en convertirse en multimedia, porque sería algo fácilmente interactivo con los niños. Por eso lo veo en radio, televisión e Internet, aunque sé que tomará su tiempo. Quiero ver Rayito de Luz en cada parroquia, en cada casa que se esté haciendo un catecismo, donde haya un grupo de oración, como lo están haciendo en el Colegio Inmaculada Concepción de La Vega, donde una niña de cuarto de primaria tuvo la inspiración de formar un grupo de oración de Rayito de Luz y poco a poco, todos los cursos de primaria de ese colegio se integraron y están haciendo el grupo de oración una vez a la semana en la capilla”, nos dice llena de entusiasmo y alegría.

La editora de la revista, también visualiza que la misma puede llegar a imprimirse en varios idiomas, porque para ella, este proyecto es como la punta de lanza que abrirá y entusiasmará a todos los que trabajan con niños en diferentes áreas de la cultura, para rescatar los valores cristianos a través de la evangelización y la infancia, porque según afirma “Si evangelizamos los niños, ellos evangelizarán, y el mundo va a cambiar, ya que ellos son capaces de lograr en base al amor, que un papá deje el alcohol, que un matrimonio logre superar cosas, que un hermano deje las drogas, que fruto de la oración un papá encuentre trabajo, que una mamá se sane de una enfermedad, pues un niño con el carisma de la fé mueve montañas, ellos le arrancan los milagros al Señor de las manos”, asegura Aimée.

En medio de una sociedad cada vez más cambiante, con una creciente pérdida de valores y un auge de la delincuencia y la criminalidad que nos asusta, es necesario recapitular y evaluar el tipo de formación que los padres de hoy día están dando a sus hijos. Para revertir la dura realidad que nos azota en la actualidad, Aimée González sugiere darle a los niños las herramientas para evitar las situaciones herradas como son la fe y el amor de todos los que les rodean, porque a fin de cuentas, Jesucristo es la fuente de amor que no acaba nunca.