Un David, dos noticiones y tres naciones

La prensa nacional trajo el pasado jueves dos tremendas noticias: Primera, el descubrimiento por parte de autoridades haitianas de un alijo de rifles y unas 30,000 municiones, sin que hasta el momento en que escribo se hayan identificado remitentes y destinatarios, pues la carga estaba etiquetada como “objetos usados” y segunda, la cancelación sin explicaciones precisas del visado al presidente de la Junta Central Electoral, Dr. Roberto Rosario, por parte de la embajada de los Estados Unidos de América.
El escándalo de las visas opacó la otra noticia porque el ocultamiento de las motivaciones por parte de la embajada envuelve el hecho en un apasionante y misterioso sensacionalismo.
Es probable que, a partir de la información que aportará el doctor Rosario, se inicie un enfrentamiento público entre el afectado y el embajador estadounidense, mientras, tal vez, vuelva a tomar relevancia la noticia sobre las armas en Haití porque, quienesquiera que sean los responsables de este contrabando, estarían planificando una masacre, porque con esos rifles y 30,000 municiones se puede matar a mucha gente, iniciar una revuelta sangrienta, aumentar la inestabilidad política en el vecino país y comprometer aún más a la República Dominicana en los conflictos, con la consecuente elevación de la incontenible emigración de haitianos hacia este lado de la isla.
Las dos noticias involucran a Estados Unidos de América (el cargamento de armas salió de Miami), envuelven igualmente a Haití y República Dominicana; es decir, el poder del amo del Norte, la fuerza amenazante de las armas y la soberanía comprometida con una bochornosa cancelación. Tres naciones en conflicto, donde hay un solo David y dos Goliat.