Un día cuatriboliao

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Quienes me leen advertirán que hago una reclamación por la memoria de Juan Pablo Duarte. Reconozco las razones que se aducen en virtud de la ley de anteponer o posponer ciertas celebraciones cívicas e históricas. Aduzco contra el esgrimido argumento del ausentismo laboral que para combatirlo se encuentra la disciplina laboral. Y por todas las fechas cívicas e históricas que quedan en el año y por la memoria de nuestros antepasados, escribo sobre esos días sin sustancia ni esencia que dedicamos al Fundador de la República.

Ni lunes ni martes se lucieron banderas dominicanas en los hogares capitaleños. De manera que la celebración fijada ni el natalicio burlado ganaron la menor consideración por parte de los dominicanos. En la calle La Guardia, en Villa Consuelo, en una vieja y humilde casita de madera inclinada por los años, contemplé el lábaro concebido por Duarte. En la avenida Francia, en un edificio nuevo, de lucientes departamentos, uno entre varios ostentó la insignia tricolor.

En las oficinas públicas fueron colocadas nuestras banderas. Mas hubo instituciones en que el largo ajetreo sin oficio, impidió que se izasen las enseñas nacionales. Mis recorridos fueron largos y atormentadores, pues, confieso que soy aficionado a lucir la bandera. De manera que cuando transito por calles de gente de las que pienso que son acomodados y no veo que luzcan la bandera, me pregunto a dónde fue el orgullo nacional.

Por supuesto, reconozco que Duarte debe ser menospreciado por todos. Infeliz curandero de conciencias, se atrevió a sacar cuentas de los magros recursos que les fueron puestos en las manos para ir a Sabana Buey. ¡Qué bárbaro! ¿Y no se dio cuenta que sus correrías estaban dando a luz un pueblo sin mayor respeto por los fondos públicos? De todos modos, aunque merezca el desprecio general, existe una ley que dispone ondear la bandera de la República en el natalicio de este hombre.

¿Ley he dicho? Tal vez en la existencia de ella reside la causa no considerada por los estudiosos. ¿Cuándo, en verdad, hemos cumplido una ley que no se haya votado para nuestro beneficio directo e inmediato?

Preterido por sus coetáneos también es despreciado por sus coterráneos de todos los tiempos. Y es una pena que tenga que escribir sobre este día cuatriboliao y minoso que le dimos sin darle como homenaje al Fundador de la República.