Un fin de semana cultural

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La Fiart es la primera feria internacional de arte que se celebra en República Dominicana, y lo que se consideraba un proyecto casi increíble, se convirtió en un hecho. Desde esta edición se perfila como acontecimiento mayor en la escena artística nacional y debe jugar un papel importante en la dinamización internacional de Santo Domingo como plaza de arte. 

El Palacio de Bellas Artes acoge la feria en su marco flamante, y la Galería Nacional se ha visto transformada en centro de una multitud de exposiciones que proponen a los visitantes decenas de galerías, varias colecciones,  cientos de obras, siendo uno de sus propósitos que un más amplio público acceda al arte contemporáneo.

Las dos plantas de la institución, sus salones, sus salas, incluso sus vestíbulos, reestructurados por la disposición de las muestras, se volvieron irreconocibles. La inauguración se celebró en los jardines debajo de una carpa gigantesca. Esa metamorfosis demuestra que espacios magníficos, interiores y exteriores, en una decidida política de apertura, pueden hospedar  ambiciosos eventos artísticos, a condición de que  estén dotados de medios bien estudiados y organizados por especialistas.

Ciertamente, la organización es la virtud primera de María Consuelo Padilla y Sandra Familia,  ejecutivas del grupo Ocean, quienes planificaron y programaron un encuentro de arte impresionante y nos hacen pensar en el papel que desempeñó la enérgica Rosina Gómez Baeza en el auge creciente de Arco en Madrid. El tiempo de preparación de la FIART   –¡durante años, se ha dicho!–  sólo explica que, en muy pocos días, se haya podido construir, instalar, acondicionar tantas casetas  de distintos tamaños, que se haya montado tantas pinturas, esculturas y dibujos, que hayan logrado reunir a galeristas, coleccionistas y artistas –de Santo Domingo y del extranjero– en un diálogo, intercambiando y revelándose mutuamente.

Las dos protagonistas principales han juntado también a un pequeño equipo “multifuncional” eficiente y motivado,  decenas de edecanes impecables, hasta un servicio de vigilantes estrictos y corteses. Probablemente más allá de sus recursos, además en un ambiente de crisis, se han lanzado, indagando dentro y fuera del país, a una audaz aventura, previendo  cada uno de los requisitos, ¡cueste lo que cueste! La labor de promoción ha sido excelente, y las organizadoras están dispuestas a enfrentar una segunda Fiart, en el 2010, ¡dentro de menos de un año! Hoy enfocadas primordialmente hacia América Latina, ya establecieron contactos en Europa y en Asia: de la proyección como de los resultados dependerá la extensión planetaria. Reina una justificada expectativa.

La primera grata sorpresa consiste en la cantidad de galerías dominicanas que acudieron, varias desconocidas y recién formadas, otras ya asentadas en el mercado del arte, aunque hay ausencias… como en toda feria de arte. La diversificación es extrema, en estilos, cualidades y calidad; asimismo, al lado de figuras estelares y de consagrados, jóvenes y emergentes tienen su lugar. La pintura domina netamente: dibujo y escultura se integran en propuestas expositivas donde un arte contemporáneo “clásico” suele evitar la osadía y la dificultad de lectura.  La representación de Iván Tovar, el homenajeado dominicano, es esplendorosa y plural, correspondiendo a su personalidad única y su auge internacional. La presencia de  fundaciones y coleccionistas prestigiosos, que han traído piezas admirables -por primera vez exhibidas en público- constituye otro atractivo especial, una fuente de educación artística y de descubrimiento al más alto nivel. Seguiremos analizando.

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Días ideales

Sábado y domingo son días ideales para visitar la FIART. Se espera  una gran cantidad de visitantes que aprovecharán el tiempo libre para disfrutar el arte en condiciones excepcionales. Un programa de charlas, coloquios y talleres, de mucho interés temático, acompaña el placer de mirar.