Un hallazgo decepcionante

La ministra de Salud Pública, Altagracia Guzmán Marcelino, que revisa los expedientes de las 57 personas fallecidas por dengue, dice haber encontrado “debilidades” en diagnósticos médicos. Ha comprobado casos de pacientes que, aún presentando síntomas de posible dengue, no fueron atendidos presumiendo desde un principio que tenían esa enfermedad. Ante una enfermedad endémica, que ataca año por año y provoca muertes, no debería haber debilidades de diagnóstico como las detectadas.

Es lamentable que estemos ante la posibilidad de que por descuido o desconocimiento de los protocolos de manejo de pacientes sospechosos de padecer dengue, se produjeran, eventualmente, desenlaces fatales que pudieron evitarse. Los hallazgos hechos por la ministra de Salud deben conducir a investigaciones profundas sobre las decisiones que primaron en cada caso de manejo de un paciente con los ataques febriles y otros síntomas de dengue.

El hallazgo de estas debilidades de diagnóstico debe motivar un sólido compromiso entre el Ministerio de Salud Pública, el Colegio Médico Dominicano, las organizaciones de enfermeras y de clínicas, para trabajar unificados en el reforzamiento de la capacidad de respuesta y manejo de protocolos para la atención de personas con síntomas de dengue y otras enfermedades.

El abandono como cultura

El monumento a Fray Antón de Montesinos es en la actualidad un exponente del culto al abandono que practican las autoridades dominicanas. Aunque es una alegoría al histórico sermón de adviento de este fraile en defensa de los derechos de los indígenas, está abandonado y la plaza a su alrededor llena de basura. De lugar de esparcimiento se ha transformado en madriguera de vagabundos, en pleno malecón de Santo Domingo.

El monumento fue un obsequio que México le hizo al país en 1982. Debe ser considerado como parte del testimonio histórico que guarda el país de la época del descubrimiento y la conquista. Las autoridades no parecen interesadas por el momento en restaurar este monumento y ponerlo al servicio del público. Se afianza con esto la cultura del abandono de nuestros monumentos.