Un jarro de agua fría con la austeridad

Los funcionarios, que el pasado miércoles 22 asistieron al Consejo de Gobierno Ampliado, fueron conmovidos en lo más íntimo de sus aspiraciones con la serie de medidas de austeridad que el presidente Medina anunció de aplicación inmediata junto con la firma, por parte de los asistentes, de un pacto de ética y obediencia para transparentar las funciones públicas.

 Ha sido tradicional que los gobiernos en sus inicios anuncian medidas de austeridad para ser aplicadas, pero en menos de tres meses pasan al olvido, y todo se vuelve sal y agua al iniciarse el derroche de los funcionarios cuando cogen confianza y sacan las uñas para entrarle a los recursos públicos, y como resultado son estas recientes medidas de austeridad que ahora parece que serán aplicadas en toda su extensión.

 Este nuevo período de austeridad ha venido impuesto por las circunstancias de la herencia de una administración peledeísta que dejó muy maltrechas las arcas del Estado, con un exagerado déficit fiscal estimulado por una costosa campaña electoral, que ahora muestra la soledad de las bóvedas vacías, por lo cual se ameritaban urgentes medidas que en un primer momento se ha calculado que podría producir economías  de unos 20 mil millones de pesos.

Las medidas en los predios gubernamentales no son muy populares, y se aceptan como si fuera un purgante de aceite de ricino, y a la vez atemoriza a muchos de los restaurantes del  Polígono Central, que cada día estaban repletos de funcionarios degustando costosos manjares y libando vinos como el Vega Sicilia, de costo prohibitivo para la mayoría de  los dominicanos, excepto para los que fueran funcionarios públicos con tarjetas de crédito  cubiertas por sus dependencias.

 Esta vez la austeridad va en serio, ya que junto con las prohibiciones  se anunciaron la formación de comisiones para darle seguimiento a las medidas  que guardan cierta similitud a lo que ha aplicado Hollande en Francia, pero allá es con más drasticidad, en donde los funcionarios ministeriales deben costearse su propio transporte. Pero al menos aquí se establecerán topes para eliminar  los vehículos de lujo y obligar al uso de los compactos, o al menos que el funcionario  se costee su propio vehículo  de lujo cuando su sueldo base supere los $150 mil pesos mensuales.

Todavía hay mucha tela por donde cortar y lograr grandes ahorros en el gasto público. Interesante será cuando llegue el momento de proceder a domesticar el servicio exterior. Allí  existen las locuras burocráticas más notables de personal nombrado en el exterior que nunca han ido a sus sedes, o de embajadores que pasan más tiempo en el país y no atienden sus sedes. Cortarle el cordón umbilical, que nutre y permite la existencia de un partido político, que en otrora fue unamaquinaria de poder y atracción, sería la culminación  de un proceso de corrección de lo malhecho, afianzaría la austeridad  y a la vez aplacaría el desencanto de muchos sectores que no les agradó que continuaran en el gabinete tantos políticos, cuya cuota de compromisos con el partido o sus aliados,  está más que satisfecha.

El presidente Medina ha dado el primer paso y la cosa va en serio que con las medidas que todavía faltan para corregir lo mal hecho augura que la administración se consolidaría para que el país refuerce su sentir de las buenas intenciones del flamante presidente y pueda consolidar la buena marcha del país en su desarrollo.