Un joven artista decidido a hacer una obra difícil y diferente

Dibujo

Marianne de Tolentino

Las Alianzas Francesas cumplen dos funciones, la primera es enseñar el idioma francés, la segunda dinamizar un centro de arte y cultura en distintas disciplinas, que destacan los temas y talentos oriundos de Francia, o/y los creadores del país.

La Alianza Francesa de Santo Domingo responde a ambos objetivos en el sector cultural y artístico. Así, recientemente presentó dibujos y fotografías de las gárgolas y quimeras de Notre Dame de París por los magistrales Aquiles Azar y Tony Fondeur, y actualmente expone las pinturas del artista de nueva generación, Jean Torely.
La amplia galería y sala polivalente de la institución, acoge un público numeroso, desde la concurrida inauguración hasta, en particular, las visitas diarias de estudiantes.

Expositor y exposición. Jean Torely expone “Pétalos de flamboyán”, una serie de lienzos, en su mayoría de mediano y pequeño formato. Tanto el título de la muestra como el nombre del artista pueden sorprender. Las pinturas no son de paisajes… y, dominicano, el pintor –para el estado civil– se llama Jean González Santos.
Ahora bien, estos rasgos distintivos –confiesa– ¡se inscriben en la fantasía del expositor! De formación profesional amplia, que incluye Altos de Chavón, estudios pluridisciplinarios e invitaciones en el exterior, ese talento original también se destacó interviniendo espacios urbanos, en el “street-art” y murales.

Obras de él se seleccionaron en el Concurso de Pintura de Inapa y en la Bienal de Artes Visuales, comunicando una fuerte personalidad que, para nosotros, fue una revelación, introduciendo su curioso repertorio de imágenes.

Obviamente, Jean Torely no se preocupa por un arte de consumo y complacencia.
Él propone composiciones pictóricas peculiares, prevaleciendo formas orgánicas de complejas construcciones y morfologías, pobladas de figurillas dentro de la figura mayor. Él opta conscientemente por una belleza de lo extraño… y la fealdad aun: estilísticamente, el humor rechinante y la conciencia social, sin llegar a la caricatura, y menos al panfleto, se transmiten en una simbiosis de expresionismo y surrealismo, en aquella expresión muy suya, a menudo truculenta y barroquizante.

En este campo de experimentación, encontramos, cual una protección ecológica a través del arte, multiplicadas estructuras y detalles, temáticamente derivados de la naturaleza, la flora (¿de ahí la enigmática referencia al “pétalo de flamboyan”?), la fauna –las avecillas encantadas en particular–.

La condición humana, tan misteriosa y mítica como omnipresente, constituye el tema central, mantiene la perennidad y una fusión pasado/presente en criaturas oriundas de una mitología plural. Aquí dialogan, se suman, se imbrican, hasta en un mismo soporte, retratos imaginarios y elementos “históricos”, amerindios, coloniales y criollos de la identidad popular.

La obra de Jean Torely se presta para una lectura abierta y obviamente participante. Es, sin duda alguna, un joven artista, creativo, definido y determinado en sus propuestas, que amerita un atento seguimiento.