Un legislador convertido en divo

Un legislador convertido en divo

Esta entrega la escribimos sobre este personaje público y asalariado en virtud de la ley sobre información y, además, porque él mismo ha difundido por los medios electrónicos su hoy cuestionado calendario, difundido ampliamente, pero a nuestro parecer ha servido para ridiculizar a los demás congresistas que nunca pensaron que esta circunstancia se pudiera materializar. Por eso nunca imaginamos que el afán de protagonismo de un legislador lo llevara a convertirse en un famoso “vedete” y al igual que las llamadas megadivas, lanzar al público un calendario, plagado únicamente de su figura en diferentes poses de galán frustrado, que no se sabe a cuál público va dirigido, si al femenino o por lo contrario al masculino, según desde el cristal donde se mire, o la parcela desde donde se enfoque.

Su afán de encarnar una celebridad, lo ha llevado al paradigma de pensar que, como el Rey Midas, todo lo que acomete lo convierte en triunfo, porque el oro solo lo puede trocar la Barrick Gold. Su figureo lo destaca la comunicadora Nuria Piera en su programa de investigación y también profusamente con diversos comentarios no muy halagüeños en www. You Tube.

Sin lugar a dudas, posiblemente puede ser el legislador que en la historia republicana le haya salido más costoso a los contribuyentes dominicanos, especialmente a la hora de dispensar lo que no es suyo y que se ha ganado con el sudor ajeno. Que tengamos que soportar la manida frase “voten honorables”, es ya suficiente. Sin embargo, concibió la tabarra denominada “Constitución Infantil”, que en toda la geografía nacional divulgó, y no contento con el ámbito nacional, se inventó llevarla a los Estados Unidos de América, España y otros sitios, cuyo lugares como escribió Cervantes “no me quiero acordar”.

Ahora bien, se ha hecho la pregunta nuestro inquieto legislador, por demás presidente de la Cámara de Diputados ¿A cuales niños en el exterior le importa la Constitución de nuestro país?. ¿Acaso, con su intención de convertirse en una atracción internacional no se dio cuenta la sangría que ocasionó al erario?.

Este señor tiene embelesado a los demás diputados, al extremo que los hizo aprobar en solo una lectura –como nos tiene acostumbrados– anteproyectos de ley tan cuestionados como la Ley sobre el Aborto. Ahora le tocó el turno a la ley de Partidos Políticos, –que afortunadamente tuvo que echar para atrás– pero en la cual, para que los aspirantes a cargos electivos no tener que demostrar la procedencia de los fondos que engrosan y que alegremente dilapidan en la campaña electoral, se ingenió la solución de dejar al libre albedrío de los candidatos el indicar la fuente de su financiamiento, en su condición de político aspirando a una función pública. ¡Así sí es bueno! Dejar abierta la llave para que no se tenga que justificar los aportes que recibe, que ya se ha demostrado en el pasado, que hasta provienen de narcotraficantes.

Volviendo al calendario. ¿Será que los otros diputados no perciben lo ridículo que es su presidente al exhibirse en distintas poses, en pantaloncitos bermudas, con ropa de marca y hasta un reloj con un precio inalcanzable para la mayoría de ellos? ¿Es creíble tan desaforada actitud?.

El diccionario de la Real Academia Española 2014, define así a personas alucinadas como el que nos ocupa, en su afán de constante exhibicionismo como: “Narcisista adj. Perteneciente o relativo al narcisismo. m y f.2 Persona que cuida en exceso de su aspecto físico o que tiene un alto concepto de sí misma”. Si esta descripción no se ajusta al presidente de la Cámara de Diputados y si sus otros colegas no lo perciben así, necesitan ponerse lentes recetados, porque los regulares no captan la visión real.

Debemos imaginar, que el cuestionado calendario fue financiado por ese engendro ficticio, pero muy efectivo, llamado la mayor de las veces “barrilito”, pero también puede convertirse en “cofrecito”, “Bono navideño”, “Día de las Madres” y hasta de “habichuelas con dulce”. Cabe felicitarnos por tener estos prestidigitadores “legisladores” que nos sacan la plata del bolsillo sin darnos cuenta y no obstante esa dolosa acción, los premiamos cuando alabamos sus actuaciones cuando favorecen iniciativas del partido que los eligió. Si los votantes no nos concentramos en elegir en las próximas elecciones legisladores que verdaderamente vayan a sancionar disposiciones a favor de las mayorías, y no a llenarse los bolsillos con promesas hueras, y que cuando hayan obtenido su curul, ni se acuerdan de ellas, seguiremos teniendo en el Congreso, portavoces farfulleros e incapaces, como los que actualmente nos representan.

 

 

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