Un libro blanco sobre Taiwán

Un libro blanco sobre Taiwán

Eduardo Klinger Pevida

Con desvergüenza hay quienes no muestran recato en considerar que la reacción china fue exagerada ante la “acaramelada” visita de Pelosi a Taipéi, en avión militar, diciéndole a la presidente que llevaba un mensaje solidario de EEUU y despidiéndose con “no os dejaremos solos”. Prácticamente una invitación a proclamar la independencia con apoyo de Washington. Lo de China fue una reacción claramente advertida.

Con igual falta de honestidad algunos dicen que en el Libro Blanco sobre Taiwán que Beijing ha publicado, renuncia a la solución diplomática de la reunificación. Que la mentira sea fácilmente expuesta al leer el Libro, no les genera el más mínimo temor al ridículo.

El libro enfáticamente recuerda que “Taiwán ha pertenecido a China desde la antigüedad” y que la Resolución 2758 de ONU ratifica “el principio de una sola China”. Precisa, además, que confiar “en fuerzas externas no aportará nada a los separatistas”, así como que pretender “usar la isla para contener a China es algo condenado al fracaso. La rueda de la historia avanza hacia la reunificación nacional, y ningún individuo o fuerza la detendrá”.

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Puramente en “blanco”, el libro confirma que la “reunificación pacífica y ´un país con dos sistemas´ son nuestros principios básicos para resolver la cuestión de Taiwán y el mejor enfoque para lograr la reunificación nacional”. Asegura que “estos principios tienen plenamente en cuenta las realidades de Taiwán y conducen a la estabilidad a largo plazo en la isla después de la reunificación”.

Se señala que para “lograr la reunificación pacífica, debemos reconocer que la parte continental y Taiwán tienen sus propios sistemas sociales e ideologías distintas. El principio de ‘un país con dos sistemas’ es la solución más inclusiva a este problema. Es un enfoque basado en los principios de la democracia, demuestra buena voluntad, busca una resolución pacífica de la cuestión de Taiwán y ofrece beneficios mutuos. Las diferencias en el sistema social no son un obstáculo para la reunificación ni una justificación para el secesionismo». El documento, expresando la posición oficial, afirma que se hará “todo lo posible para lograr la reunificación pacífica” pero sin “renunciar al uso de la fuerza” para prevenir la secesión y protegerse “contra la injerencia externa” aunque “será el último recurso tomado en circunstancias apremiantes».

Están claras tres cosas a las que, definitivamente China no renunciará jamás: gestionar una reunificación pacífica; el rechazo categórico a cualquier intento de secesión ni el uso decidido de la fuerza para enfrentarlo y a quienes lo estimulen y apoyen.

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