Un lío que nadie entiende

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El Secretario de Economía, Planificación y Desarrollo anunció que el gobierno no tiene dinero para cubrir el déficit eléctrico hasta diciembre, cuyo monto adicional podría superar los 14 mil millones de pesos (US$400 millones). Noticia que no sorprende a nadie porque ya habíamos proyectado este déficit para el 2008, en alrededor de 40 mil millones de pesos.

Por su parte, el administrador de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) ahora señala que no está en contra de que EDENORTE y EDESUR se privaticen, aunque durante los cuatro últimos años gastó millones de pesos en costosos espacios pagados a todo color para demostrar el éxito de las empresas distribuidoras estatales. Espacios que nadie leía y en lo que nadie creía.

¿Están esos gastos dentro del déficit de los 40 mil millones? Porque es inaudito que una empresa se gaste esa cantidad de dinero para ofrecer cifras sobre el aumento de los cobros, cuando está realmente quebrada. Pero la politiquería lo permite todo, incluyendo congelar las tarifas en plena campaña electoral, lo que descalabró todo el sistema.

Hay otra genialidad. El Superintendente de Electricidad dice por su parte que en el país no hay crisis eléctrica sino una crisis de costo por los altos precios del petróleo. Realmente, hay que tener paciencia para oír pendejadas que ponen los pelos de punta.

Señor Superintendente ¿Y cuándo el petróleo estaba barato (12 dólares el barril) y los apagones eran de 20 horas diarias, a qué se debía entonces el problema? Por favor, no responda que eran las chichiguas o los rayos.

Definitivamente la gente está harta de que le sigan mintiendo sobre el tema eléctrico y peor aun, que paguen propaganda para disfrazar esas mentiras. La realidad es que la generación eléctrica, dominada por onerosos contratos negociados sin ningún fervor patriótico, se deteriora rápidamente y no hay en el horizonte planes de ampliar esa capacidad ni de renegociar esos contratos.

Por su lado, las distribuidoras en manos estatales así como la transmisión, seguirán siendo un caos y un barril sin fondos donde el dinero no tiene dueño y se dilapida a manos llenas.

En cuanto al robo de energía, eso está en directa proporción con el control estatal. O sea, que mientras mayor sea la participación del Estado en el sector, más grande serán las pérdidas por fraude. Eso no se equivoca.

En fin, mientras la autoridades, la oposición y las miles de cabezas pensantes que viven en esta isla no entiendan que solo privatizando el sector eléctrico es posible algún día convertirlo en algo servible y posiblemente rentable, estaremos viviendo una verdadera pesadilla.

Y quien escribe este artículo conoció a fondo las barbaridades que cometió Unión Fenosa en la administración de EDENORTE y EDESUR. Pero nada es más pernicioso y corruptivo que una empresa de servicios manejada por el Estado, por lo que hay que retomar la privatización y aprender de los errores pasados para que no se repitan.