Un mapou de la democracia

ONOFRE ROJAS
Como un Mapou (gran árbol) definió el expresidente Manigat a Gerard Pierre Charles. Y no es para menos, porque es posible que la inmensa mayoría de los que habitamos esta isla no tengamos la menor idea de la pérdida que ha tenido este pequeño terruño insular y probablemente toda América con la partida de Pierre Charles.

Me considero como un gran afortunado del destino al contarme entre una de las personas amigas de Gerard Pierre y su esposa Susy Castor. Les conocí en México en 1985 y desde ese momento entramamos una entrañable amistad y relaciones de solidaridad.

Uno de los hechos que me llevó a convertirme en un admirador permanente de Gerard Pierre Charles fue su decisión de regresar a Haití a la caída de Jean Claude Duvalier, después de haber pasado más de 20 años en el exilio. Cuando les conocí ya eran personalidades sumamente destacadas del mundo académico y de la intelectualidad Mexicana y Latinoamericana. Investigadores y profesores titulares de la UNAM con las posibilidades de un status de vida, al cual renunciaron para entregarse a la difícil y cruenta lucha por la democracia en Haití.

Uno de los deseos de Gerard era conocer en aquel entonces los métodos y las formas de organización del PLD. Para aquellos días tuve la honra de participar junto a Félix Servio Ducoudray en la Secretaría Internacional del PLD y el profesor Juan Bosch, que tenía un gran respeto, cariño y admiración por Gerard, nos autorizó a preparar una jornada que consistió en la realización de encuentros con miembros del Comité Central, visitas a diferentes intermedios y con las Secretarías, especialmente la Secretaría de Organización.

Ese interés de Gerard por conocer otras formas de Organización Política no era otra cosa que su preparación para contribuir a la construcción democrática en Haití. En otra ocasión le invitamos a dictar una conferencia con motivo de un encuentro del Movimiento Laico para América Latina de Italia. En aquel encuentro demostró su gran capacidad de síntesis, elegancia y concreción para expresar las ideas.

Un joven italiano preguntó a Gerard como definía la situación de Haití (Hablamos del año 1988) y con esa gracia natural le contestó algo como lo siguiente: “Para responderte con pocas palabras debo decirte que al cruzar desde Haití a la República Dominicana tengo la impresión de que he llegado a una superpotencia”.

Solamente la contribución intelectual de Gerard Pierre le colocan como un símbolo de la América. Sus investigaciones y numerosas publicaciones, así como su condición de catedrático le dan por sí mismos un buen lugar en la historia del continente; pero considero que lo más notable es la sensibilidad humana de Gerard expresada en ese regreso a la lucha en el mismo terreno de los hechos, en su Haití el más empobrecido país de toda América; expuesto a las más difíciles circunstancias, las que incluyeron la quema de su casa y su biblioteca y no en pocas ocasiones el riesgo de la vida misma.

Para que se entienda la dimensión de la lucha de Pierre Charles debe recordarse que su regreso a Haití se produce en un hombre que ya pasaba los 50 años, con una importante discapacidad física producto de una polio temprana; y que además con el regresa todo el núcleo familiar, el cual ya tenía asegurada una vida en condiciones confortables en México.

Fue de los mentores de la primera candidatura de Jean Bertrand Aristide, pero cuando entendió que debían tomar caminos distintos lo hizo con todas las consecuencias que aquello entrañaba. Mantuvo un constante esfuerzo por la educación política de sus conciudadanos desde la Organización Política Lavalás, así como desde un Centro de Educación e Investigación denominado el CRESFED.

Gerard Pierre Charles es uno de esos hombres muy difícil de medir, pues su obra fue tan vasta e integradora que resulta difícil resumirla. Pero mucho más difícil aún es medir el tamaño del corazón de un hombre que lo sacrificó todo por el bienestar de su pueblo y de los pueblos de América. La vida de Gerard no puede restringirse a sus acciones y estudios insulares, y ni siquiera Caribeños pues fue un recio intelectual y luchador con una visión mundial y con una fuerte acción continental, a pesar de una discapacidad que nunca lo detuvo.

Ha caído un gran Mapou por la Democracia y por tanto la misma se verá resentida por esa sensible pérdida. Sin embargo su ejemplo y sus ideas quedan y podrán ser tomadas por otras manos, por aquellos corazones adoloridos por la tragedia Haitiana y por las mentes que entiendan que debemos labrar un futuro mejor, pletórico de libertades y capacidades, más productor de riquezas y mucho mejor distribuidas. En definitiva retomar la vida y la obra de Gerard Pierre Charles es convertir el inmenso dolor que produce su partida en una gran oportunidad para la construcción democrática en Haití y en otras tierras del continente.