Un memorial devuelve a Juana de Arco a todos los franceses

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Símbolo militar y religioso, y musa del ultraderechista Frente Nacional (FN), Juana de Arco, contará desde hoy con un memorial en la ciudad normanda de Ruán, donde fue quemada viva en 1431, con el objetivo de devolver a todos los franceses a uno de los grandes referentes nacionales.

A horas de la primera vuelta de las comicios departamentales del domingo, en la que los sondeos avanzan una victoria para la formación que lidera Marine Le Pen, Francia honra a uno de sus mitos, con la voluntad de liberarle de lecturas políticas. Así presentan sus responsables un proyecto que busca reconciliar la leyenda con su raíz histórica, a través del riguroso recorrido museográfico que se reparten los mil metros cuadrados cedidos por el palacio arzobispal de Ruán, donde se sentenció a la llamada “doncella de Orleans”.

“Juana fue una premio nobel de su tiempo y era importante retomar la verdad histórica”, consideró en declaraciones a la prensa el arzobispo Jean-Charles Descubes, quien subrayó la urgencia de fomentar la “honestidad intelectual”, en alusión a la apropiación del personaje por parte de la ultraderecha francesa.

Ubicado a unos minutos de la catedral gótica de la ciudad, cuyos pilares datan del siglo XII, el memorial rastrea la biografía de la heroína medieval a través de un trabajo documental y fílmico consagrado a narrar el largo proceso que en 1920, con el respaldo del papa Benedicto XV, desembocó en su canonización.

Antes de ser capturada y quemada viva por los ingleses, aquella adolescente nacida en una aldea de Lorena, en el noroeste de Francia, encabezó las huestes del entonces delfín, Carlos VII, para tomar Orleans, auparle a la corona y cambiar así el curso de la Guerra de los Cien Años.