“Un momento para los valientes”

Hoy quiero en honor a todas aquellas personas que dedicaron su vida, con gran entrega, empeño y honor a favor de su patria, por la libertad y la soberanía de su nación; dedicar unas palabras con mi gran respeto y admiración hacia tan loable acción. Me refiero a aquellos hombres y mujeres que han luchado tanto por nosotros, llamados soldados. Por causa de tal entrega, no temieron a las consecuencias, aún conscientes de las mismas. Miles de ellos han muerto, y miles de ellos han tenido la gran oportunidad de seguir viviendo y ser parte de la historia para poder contarla.
Una historia que trae consigo secuelas traumáticas, que no solamente le afectan al individuo, sino también a sus seres queridos. Podemos constatar a través de mil historias reales, todas esas cicatrices emocionales y psicológicas de estos soldados valientes que no solamente tomaron el arma de fuego, sino también, su cuerpo y su mente. Pero para los testigos directos de cualquier drama bélico resulta imposible que el recuerdo de la guerra se desvanezca.
Sin embargo, muchos de ellos son ya olvidados por los gobiernos enfrentando por sí solos los crueles reflejos que le atormentan hasta en sus propios sueños, tanto así, que la mayoría de ellos huyen del ruido de la ciudad hacia montañas o lugares recónditos donde encuentren tranquilidad, paz y ese “silencio” que necesitan en todos sus sentidos, con tal de tratar de reconstruir sus vidas, pero fuera de él, a cientos de kilómetros de distancia, las secuelas del horror de la guerra persiguen a todos los que la vivieron in situ. Y, ¿dónde estarán esos gobiernos que al momento de la misión tanto le prometieron a estos grandes hombres y mujeres de la humanidad? Y con su rifle en mano y su pecho erguido, el honor de su patria enaltecieron.
¡Oh gran soldado combatiente!, quisiera saber ¿cómo hoy te sientes?, tal vez los gobiernos te han olvidado pero la patria vive gracias a ti para siempre. ¿Cuál será tu situación actual, tienes agua o alimento o un techo que te cobija de acuerdo a tus altos méritos? ¿Tendrán un futuro asegurado tus descendientes, o acaso les toca a ellos ser responsables de sus parientes? Tal vez no tengas el éxito ni la superación que soñaste, pero te puedo asegurar que allá en lo más profundo, la Patria está agradecida por las hazañas que forjaste.
Gracias soldado valiente por entregarte a los tuyos, si los gobiernos no te han premiado, la patria vive latente en la memoria de nuestros hijos, y te tendrán presente en su corazón y su mente, hoy, mañana y siempre.