Un país de malas calificaciones

El sondeo Latinobarómetro 2008 nos coloca en puesto cimero en cuanto a desigualdades sociales y percepción de que los gobiernos favorecen a los ricos. Ahora es un sondeo divulgado por el  Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el que afirma que los dominicanos son los ciudadanos latinoamericanos más insatisfechos, en comparación con los costarricenses, que son los más satisfechos con su modus vivendi. En insatisfacción, según el mismo sondeo, compartimos posición con  los haitianos y nicaragüenses, dos de los países latinoamericanos más pobres  en términos económicos y atrasados en materia de prestaciones sociales y crecimiento humano.

A estos sondeos parece afianzarlos el hecho de que carecemos de un servicio eficiente de suministro eléctrico, todavía damos tumbos en cuanto a seguridad social, la seguridad ciudadana luce cada día más deteriorada, el narcotráfico penetra profundamente instituciones del Estado, los artículos de primera necesidad  no bajan de precio aunque desaparezcan  las causas que los inflaron, cada vez es más numerosa la emigración ilegal en frágiles embarcaciones, no hay respeto por los contribuyentes y podríamos citar aún decenas de otras causas de frustración e insatisfacción. Es que los gobiernos no han logrado que el progreso macro-económico atenúe las causas que generan tan alto grado de  insatisfacción.

Una escuela que enseña mucho

La Escuela Básica de Sabana Toro enseña con mucha claridad algunos de nuestros defectos. Su construcción empezó en  el año 2000, pero nadie está en condiciones de afirmar cuándo estará lista para acoger a una población estudiantil dispersa por la falta de aulas. De 3,200 estudiantes que estaban  matriculados en ese plantel en 1999, en el año escolar actual el número de inscritos se redujo a solamente 796.

La indiferencia y la indolencia serían las únicas razones que explicarían que los trabajos de esa escuela estén tan atrasados. Probablemente las causas políticas que llevaron a prometer esa obra quedaron en el olvido. Del 2000 a la fecha se han construido o reparado muchos planteles escolares, lo que indica que no se puede alegar falta de recursos económicos. El caso de esta escuela debería motivar una auditoría que permita establecer las causas de estos atrasos, y cuyos resultados aconsejen lo que corresponde hacer al respecto.