Un paseo por Tel Aviv en cuatro platos

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Más allá del eterno conflicto entre árabes e israelíes, Tel Aviv es una de las ciudades más cosmopolitas de Oriente Medio. Las personas que a lo largo de los años llegaron al territorio para establecerse en él llevaron consigo una cultura y gastronomía que se sumó a la propia de la región.
En la ciudad hay restaurantes, cafés y puestos de todas las formas y colores en las que degustar los platos favoritos de los telavivíes, que en su mayoría son kosher, lo que significa que se ajustan a los preceptos judíos. Estos son cuatro de los más demandados y accesibles para todos los bolsillos.
Sabich. El pequeño establecimiento en la calle Tchernichovsky, en Tel Aviv, en el que sirven uno de los sabich más famosos y ricos de la ciudad es el centro de peregrinación para todos los que han jurado amor eterno a este bocado vegetariano. Así, de primeras, puede describirse como un kebab de berenjena.
Es un sándwich en pan pita cuyo principal ingrediente es la berenjena frita.
A esta hortaliza, soberbiamente frita y ya despojada del aceite restante, se unen huevos duros y rodajas de papa hervida.
Todos estos ingredientes se acompañan, ya a discreción del cliente, de lechuga rallada, tomate, pepino, cebolla y mucho, mucho perejil.
El pan se unta en el interior con tahine y amba, un encurtido de mango picante.

Hummus. Un clásico en Oriente Medio. Una crema de garbanzos con tahine, un poco de limón, aceite de oliva y especias.
La receta acepta variaciones y en cada casa sabe de una manera diferente. Todas igual de buenas. En esta parte del mundo es difícil encontrar un hummus que sea malo.
Abu Hassan tiene fama de ser uno de los mejores sitios en Tel Aviv para disfrutar de este manjar que es, además, es un plato lleno de proteínas, hierro y vitaminas. por lo que sobra decirlo: también es muy sano.
Labneh. Es el más serio competidor del hummus. Más desconocido en occidente, el labneh es un queso cremoso y ligero, refrescante y con un toque ácido.
Aunque se ha convertido en un entrante casi obligado en Tel Aviv, otros países de la zona del Oriente cuentan con él en su gastronomía, como Líbano, Siria o Jordania.
La principal ventaja de este queso a base de yogur, de leche de vaca o cabra, es que es tremendamente versátil.
Se puede utilizar como salsa para el falafel, como desayuno sobre una tostada rociado con aceite; como entrante, con mermelada de tomate; o como postre, acompañado de higos o dátiles.

Shakshuka. Es otro “peso pesado” de la comida que disfrutar en Tel Aviv. El shakshuka es, principalmente, un plato de desayuno, pero se sirve prácticamente durante todo el día.
Se basa en una especie de pisto en el que se cuecen un par de huevos. Se suele servir en la misma sartén de hierro en la que se cocina. En el pisto o salsa espesa en el que se cocinan los huevos no pueden faltar el tomate y los pimientos.