Un pésimo ejemplo

Si es verdad, como decían nuestros abuelos, que la mejor enseñanza es la que se imparte con el ejemplo, hay que concluir que la peor lección que pueden recibir los estudiantes de nuestro sistema  público de enseñanza, plagado de carencias y precariedades, la están recibiendo de sus maestros. Y no lo digo tan solo por los paros de docencia, por cualquier quítame esta paja, con los que la ADP priva a decenas de miles de estudiantes de su derecho  a recibir una educación de calidad que les garantiza la Constitución a la vez que  violenta de manera flagrante el Pacto Nacional por la Reforma Educativa que firmó, como  le ha recordado  Acción Empresarial por la Educación (EDUCA). Las declaraciones del presidente de ese gremio, Eduardo Hidalgo, en las que afirma que los maestros no aceptan la decisión del juez del Juzgado de Primera Instancia de la Cámara Civil, Comercial y de Trabajo que condenó a la seccional de Barahona a pagar RD$50 mil por cada día que los profesores no impartan docencia, acogiendo un recurso de amparo interpuesto por los abogados de dos estudiantes  menores de edad y la Asociación de Padres y Amigos de la Escuela, son francamente desafortunadas y envían un mensaje muy negativo a sus estudiantes al pretender colocar a los maestros por encima de la ley. Un pésimo ejemplo, como les decía al principio, pero  que Hidalgo  justifica invocando su derecho a la protesta y la movilización para defender las reivindicaciones de sus mas de 85 mil afiliados. Lamentablemente, y como suele ocurrir con muchos sindicalistas que se quedaron atrapados en el pasado, en un luchismo  irresponsable que los contagió para siempre de termocefalia crónica, el presidente de la ADP pasa por alto que esos derechos que invoca tienen una contraparte, como lo  son sus deberes para con la educación pública dominicana, empezando por el  compromiso que asumió de garantizar el cumplimiento del horario y el calendario escolar.