Un preso de confianza y un país en peligro

Hipólito Mejía, con la perspicacia y el sentido del humor que lo caracterizan, calificó en forma lapidaria al candidato presidencial del PLD, Danilo Medina, después de su anuncio de Margarita Cedeño de Fernández como su compañera de boleta para las elecciones del 2012, un  “preso de confianza” de Leonel Fernández.

Ha sido un periplo político lamentable el de Danilo, desde que denunciara para el año 2008 que en las primarias de su partido lo venció “el Estado”, y con el embajador norteamericano Robert Fannin acusó a Leonel de romper sus promesas, de endeudar al país  para “financiar  los proyectos del Presidente”; de iniciar nuevas obras públicas sin recursos, de ser responsable de la corrupción del  sector público, de la aceptación y búsqueda de dinero de narcotraficantes y de la complicidad de sus funcionarios con  narcotraficantes, también de comentar  la buena posición del PRD, que superó al PLD en las elecciones del 2008 como partido.

Sin duda el dilema de Danilo entre  mostrarse independiente y crítico frente a Leonel, y plegarse sin remilgos a un gobierno totalmente desacreditado, pero con  dinero público a manos llenas y resortes de poder, fue liquidado, aceptando las presiones abiertas para postular a la primera dama.

El papel del desmedrado candidato no podría ser más desairado; pero luego el fracaso en sus esfuerzos de acercarse a la candidatura de Hipólito Mejía.  No le ha valido el apresurado anuncio de la Vicepresidencia, ni el intento anunciado de proclamar con bombos y platillos  su candidatura en Santiago para este domingo, como si se tratara de la verdadera candidata, donde reiterará sin duda su apoyo  y admiración a las actuaciones de su marido. Desempleo, carestía de la vida, corrupción galopante, criminalidad creciente, educación en estado vergonzoso, energía mala y carísima, e infraestructuras abandonadas son siete de las muchas plagas que afectan a nuestra población como su peor pesadilla en los últimos ocho años,  por lo cual el pueblo repudia al   binomio del continuismo.

Frente a esa situación, el oficialismo al parecer pretende dar un golpe de Estado electoral, precedido por un intento de tender sobre la candidatura de Hipólito un cerco mediático, comprando programas, estaciones de radio y TV, periodistas y encuestas,  para crear una percepción falsa de que está ascendiendo en el favor popular; mientras controla el área de cómputos y las Juntas Electorales claves como la de Santiago, y elimina los boletines parciales para tratar de producir un pseudo triunfo por “muerte súbita”, sin dar oportunidad a revisar los resultados en base a los votos originales obtenidos.

Se trata de una situación de grave peligro potencial para la paz y su estabilidad democrática, del país,  pues como señala el sociólogo César Pérez en su artículo del pasado miércoles en (Hoy, 16-11-11), estos aprestos “permiten pensar que este gobierno quiere imponer su continuidad con acciones que rayan  la ilegalidad, y en tiempos de crisis, ningún desenlace es descartable”, porque este pueblo no va a soportar que se le impongan 4 años más de  este desastre.

Esperamos que la sensatez se imponga y se corrijan a tiempo tales dislates.