Un rescate como respuesta temporal pero no soluciona las dudas sobre Grecia      

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Bruselas. El tercer rescate de Grecia ha dado una respuesta temporal, pero no una solución permanente, a las dudas que la última crisis helena ha abierto sobre el futuro del país y del euro, una incertidumbre que ha tomado una nueva deriva con la renuncia de Alexis Tsipras y la perspectiva de nuevas elecciones.

“Grecia es y seguirá siendo irreversiblemente un miembro de la zona del euro”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, una vez se aprobó el rescate de hasta 86.000 millones concedido a Grecia.   De puertas para dentro, sin embargo, nadie se atreve a pronunciarse con un optimismo tan rotundo, mientras los analistas coinciden en que la concesión del tercer rescate sí supone un punto y aparte a más de seis meses de tensiones y desencuentros, sí, pero no un punto final.

La incertidumbre aún es alta y se mantienen sin resolver preguntas como si funcionará el rescate, qué medidas están dispuestos a aprobar los socios del euro para aliviar la deuda griega, cuál será el grado de implicación -y financiación- del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el rescate y si Atenas aplicará realmente las reformas exigidas.   “Creo que el acuerdo asegura la posición de Grecia en la eurozona a corto plazo, pero no es una solución duradera. Parece poco probable que este rescate vaya a funcionar mucho mejor que los anteriores”, explicó a Efe el analista y codirector del centro de estudios Open Europe Raoul Ruparel.

“Es difícil formular una expectación positiva sobre el rescate, teniendo en cuenta cómo los dos programas anteriores se desarrollaron”, coincide la investigadora de Bruegel Silvia Merler.