Un suceso doméstico

Un suceso doméstico

La Nochebuena arrancó hace dos mil años con un “acontecimiento doméstico”. A una familia de Nazareth le nació un hijo en Belén durante un viaje, en ocasión de un empadronamiento. Para los padres del recién nacido fue una dificultad que hubo que afrontar “fuera de la casa”. Algo así como si a unos esposos de Nueva York les naciera un niño en el “subway”, en medio de una operación policial contra narcotraficantes o terroristas. El suceso familiar quedó teñido o marcado por los asuntos colectivos de carácter político. La celebración religiosa actual de la Nochebuena lleva dentro un esencial componente doméstico; también conserva ingredientes sociales o colectivos.

Nos sentaremos a la mesa con nuestros hijos; pero no dejaremos de ver que las convulsiones sociales, los trastornos económicos, pueden afectar nuestras familias y la celebración misma de esa fiesta religiosa. No se trata únicamente de que si nuestros ingresos monetarios disminuyen, también bajará la cantidad y calidad de los alimentos de la cena; es que la costumbre de la Nochebuena puede desaparecer. El cristianismo “se extendió por toda la tierra” debido a que un emperador romano adoptó esa doctrina y la convirtió en religión oficial. Todavía hoy la Iglesia católica está organizada en diócesis, como se llamaban las divisiones políticas y territoriales en el imperio romano.

En la vecina isla de Cuba la Nochebuena estuvo a punto de desaparecer como tradición popular. La caída de la Unión Soviética dejó a ese país sin recursos económicos; el Presidente Fidel Castro convenció al Papa Juan Pablo II de que viajara a la “Antilla Mayor”. Este Papa actuó como “amortiguador” político en el derrumbe socialista. Él fue el autor de la frase: “que el mundo se abra a Cuba y Cuba se abra al mundo”.

La Nochebuena fue restaurada en Cuba tan pronto el Papa tomó el avión. Los “babalaos” del culto yoruba fueron arrumbados provisionalmente. Y los villancicos se oyeron en todas las emisoras. Ahora, con el establecimiento de relaciones diplomáticas con EUA, Cuba tal vez “se abra” un poco más al comercio y patrocine reglamentos civiles flexibles. Comeremos puercos asados domésticos, frutas norteamericanas, turrones españoles y, al brindar, miraremos de soslayo lo que ocurre en Cuba.

 

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