¿Una astillita del mismo palo?

JOSÉ BÁEZ GUERRERO
Un sobrino-nieto del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina quiere ser presidente. Me lo contó él mismo en una entrevista que hice para la televisión.  El asunto parecería casi cómico, pues se trata prácticamente de un desconocido en los ambientes políticos dominicanos, si no fuera porque al parecer, el aspirante presidencial expresa su delirio con la misma seriedad de un ataque cardíaco.

Se trata del expolicía floridiano Héctor J. Bienvenido Trujillo Alba, hijo del coronel del Ejército Nacional Amable Romeo Trujillo Abréu, fallecido la semana pasada, quien a su vez fue hijo de un recordado hermano del dictador, Pipí Trujillo, entre cuyas reconocidas mañas estuvieron su debilidad por los gallos de lidia ajenos y su afición por entregar las llaves de su automóvil a quien tuviese la desdicha de ser chocado o chocar con él, en cualquier calle o avenida, con este consejo, “los venden en tal sitio, ve y tráeme uno nuevo”.

A decir verdad, el expolicía Trujillo Alba no puede ser responsabilizado por las travesuras imputadas a su abuelo

Pipí, ni por los crímenes y desmanes de su tío-abuelo El Jefe. Me contó que salió del país con sólo ocho años de edad, y que tiene apenas vagos recuerdos del dictador, con quien conversó muy pocas veces. Pero la sangre pesa, como se verá…

Tampoco podría invocarse, para desdicha de los anti- trujillistas, la Ley 5880 promulgada el 3 de mayo de 1962 por el Consejo de Estado que encabezó Rafael F. Bonnelly, e integraban Nicolás Pichardo, Donald Reid Cabral, Monseñor Eliseo Pérez Sánchez, Luis Amiama Tió, Antonio Imbert Barrera y José Fernández Caminero. Esta ley, que -según la describe la Gaceta Oficial– “establece penas contra las alabanzas al pasado régimen tiránico y antidemocrático de Trujillo”, es evidentemente inconstitucional, pues viola la libertad de expresión, aunque en su momento reflejaba, a mi juicio, el sentir legítimo de prácticamente todo el pueblo dominicano.

Trujillo Alba dice que quiso optar por el respaldo del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), pero que sus actuales directivos no respaldaron su intención de presentarse como aspirante a la nominación presidencial, en representación de la filial reformista en Miami. Por tanto, estaría en diligencias para formar su propio partido, pero no quiso decir quiénes lo acompañarían en la aventura de salir en pos de la presidencia del país que su tío-abuelo sojuzgó por más de tres sangrientas décadas.

Aunque Trujillo Alba excusa o justifica lo de la sangre alegando que después del ajusticiamiento de Trujillo en 1961 ha habido tantos crímenes o asesinatos como durante aquella nefasta era, y que durante el período de la conquista los españoles masacraron a todos los indios, es presto a aclarar que él mismo, por su declarada formación como psicólogo clínico y forense, es un demócrata.

Sin embargo, durante mi conversación con él, el señor Trujillo Alba no pudo explicarme clara o precisamente para qué quiere ser Presidente de la República, más allá de argüir que se siente triste por el alegado fracaso de todos los presidentes de los últimos tiempos en los que el país ha disfrutado de regímenes democráticos. Siguen habiendo hoyos en las calles, mala salud, pobre educación y mucha corrupción, y para arreglar todo esto, él quiere que los dominicanos lo elijan como gobernante, pese a que lleva 47 años viviendo fuera del país y le cuesta un poco de trabajo expresarse en español. Después de hecha la entrevista, que será transmitida este

viernes a las 10 de la noche por el canal 45 en mi programa “La Silla Roja”, descubrí en el archivo del Miami Herald que Héctor Trujillo debió salir de la Policía tras ser acusado, a finales de los 90, por extorsión, y que encima de ese escándalo, intentó cobrarle a la Policía las horas que estuvo detenido como “horas extras”, según El Nuevo Herald. En las minutas de una reunión del tribunal de asuntos internos, de mayo del 2002, se lee que Héctor Trujillo optó por retirarse voluntariamente de la Policía. Mis intentos por conocer una reacción de Trujillo Alba o su abogada Xiomara Silié, después de grabado el programa, fueron infructuosas.

A veces, el periodismo ofrece oportunidades para conversaciones inolvidables. Esta entrevista con el sobrino- nieto de Trujillo que quiere ser presidente ha sido de las más extrañas que he hecho. Parece que de verdad los pliegues del alma y la mente humana son insondables…

o j.baez@codetel.net.do