Una babel de perfil caribeño

Algunas indefiniciones que han traído una prolongada espera por la resolución que fijaría nuevo monto al salario mínimo no sectorizado; las disparidades paralizantes en el proceso de bien fundar la atención primaria; la inercia que frena la búsqueda de acuerdos para fines fiscales y de calidad del gasto público; y la nebulosa que flota sobre el sistema energético por la no consecución de entendimientos para un marco regulador de amplio espectro, demuestran que las divergencias entre polos partidarios que incluyen amenazas de someter al país a otra reforma constitucional preocupante para la institucionalidad y la obligada permanencia y legitimidad de toda Carta Magna, no son el único componente inquietante del panorama. Persiste en esa mezcla de la conflictividad criolla un “arrastre” que tiene que ver con el valor real de los sufragios convertido, con más fuerza que un caudal fluvial, en manzana de discordia.

Las divergencias más perjudiciales crecen al mismo ritmo de la economía, pero también con la misma falta de calidad, agregando perjuicios a la nación. Notables liderazgos políticos y sociales deberían comprender que los logros incompletos en la producción material no son suficientes para que los dominicanos confíen en el futuro y que entre sus grandes preocupaciones seguramente está la radicalización de algunos entes que se muestran demasiado decididos sobre sus particulares fines.

Antón salvado al fin del abandono

La gran estatua de fray Antón de Momtesino, incontrastable símbolo de la causa dela libertad del ser humano, esperó por mucho tiempo el desagravio de la tierra que vio llegar cinco siglos antes al portador de la voz que hizo historia en defensa de los derechos y dignidad de los originales pobladores de la isla. Un clamor que resonará por siglos y siglos.
Una ofensora desidia municipal y de Estado dejó a su suerte, bajo inclemencias de la intemperie y el vandalismo, el honroso valor cobrado por las piedras que pasaron a representar a un adalid de la justicia de toda dimensión. Digno efectivamente de ser, ya rehabilitado, un monumento representativo de la ciudad de Santo Domingo, el homenaje al Sermón de Adviento no debe ser víctima nuevamente de la falta de continuidad de las funciones públicas.