Una constante que nos pesa

Nuestro déficit en desarrollo humano es una constante que nos pesa bastante, pues su presencia repetida año tras año en los informes que sobre esta materia emite el PNUD, cuestiona la efectividad de las políticas sociales  de un país que, también constantemente, se ufana del crecimiento de su economía.

Con puntos más o puntos menos, nuestras calificaciones de cada año en el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano demuestran la necesidad de un rediseño de las políticas públicas en gasto e inversión, de manera que surtan efectos positivos en términos de mejoramiento de las condiciones de vida de los dominicanos.

La pérdida de nueve posiciones en el informe del presente año debería motivar hondas reflexiones acerca de las desigualdades fomentadas por las políticas oficiales. La persistencia de inequidades  de ingreso y de educación, entre otras, habla muy mal de esas políticas.

Nuestro desplazamiento hacia arriba o hacia abajo en la escala de valoración de este informe se produce en un punto en que no podemos ufanarnos de logros ni siquiera cuando hayamos ascendido algunos lugares en comparación con años anteriores. Nuestra ubicación en esa escala nos compara desventajosamente con países que jamás han logrado el milagro del crecimiento económico sostenido que hemos alcanzado.

Nuestra industria de quesos

Los quesos, que pertenecen a  una gama alimenticia muy exquisita, necesitan condiciones especiales de producción y conservación. La mayoría de estos requisitos tienen que ver con la higiene de los diferentes procesos.

 En nuestro país, que tiene una quesería formal de considerable desarrollo, tiene también cientos de plantas artesanales que hay que someter a una supervisión más rigurosa.

 Un buen motivo para afinar la supervisión de estas fábricas es que el consumo local de quesos ha ido en crecimiento y la apertura comercial ha creado una competencia bastante fuerte entre productos locales y extranjeros. La otra razón, muy poderosa también, es que debemos impulsar la presencia y aceptación de nuestros quesos en los mercados del exterior, sobre todo en aquellos países con los que tenemos tratados comerciales.