Una cumbre por el futuro de Haití

La República Dominicana, que ha asumido como suya la tragedia haitiana -antes, durante y después  del sismo-, será sede de una cumbre mundial por Haití. Hoy tendrá lugar un encuentro preparatorio al que asistirán los presidentes dominicano y haitiano, Leonel Fernández y René Preval, la vicepresidenta del Gobierno español, María Fernández de la Vega, y representantes de varios países.

Un aspecto interesante de la cumbre es el propósito de discutir planes a corto y mediano plazos para la reconstrucción de Haití. Esto supone una planificación actualizada para proveer no sólo la infraestructura destruida por el sismo, sino también previsiones para ayudar a las autoridades haitianas a organizar un Estado moderno, que sustituya el atrasado esquema que ha prevalecido hasta ahora. Es lamentable que solo una gran catástrofe haya tenido el poder de convocatoria necesario para un esfuerzo por rescatar a Haití.

Hay que aprovechar la oportunidad para debatir en este encuentro un esquema de porvenir para el pueblo haitiano. Más allá de la dolorosa coyuntura actual, por encima de las necesidades materiales inmediatas, es necesario crear las bases para que Haití deje de ser el país más pobre del hemisferio. De no ser así, la cumbre desperdiciaría la mejor oportunidad para ayudar a Haití.

Riesgos que hay que evitar

Las graves heridas de bala sufridas en Puerto Príncipe por el ingeniero agrónomo Carlos Gatás y el comerciante  Milton Matos, (Miltin), ambos de  San Juan de la Maguana, ilustra de manera dolorosa los riesgos que representa individualizar la solidaridad hacia el pueblo haitiano. Ambos fueron atacados con armas de fuego por individuos que se apoderaron de la ayuda que repartían por su cuenta entre damnificados de la destruída capital de Haití.

El caso nos indica que lo más prudente es canalizar toda ayuda material a través de organismos o instituciones de socorro. En Haití, los propios organismos de asistencia tienen dificultades para distribuir ordenadamente la ayuda entre damnificados, tanto por brotes de desperación como por ataques de delincuentes. Es doloroso que una muestra de sensibilidad y solidaridad tenga como desenlace lo que ha ocurrido con estos dos empresarios. Hay que evitar estos riesgos.