Una deslealtad que debe acabar

El sostenimiento del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) es un compromiso tripartito en que cada parte debe cumplir de manera estricta sus deberes. Hasta prueba en contrario, Gobierno y trabajadores han sido leales a sus deberes, aportando las cuotas correspondientes para alimentar las finanzas del sistema. Al sector oficial se le puede tildar de lentitud en la expansión del número de inscritos en la seguridad social, pero es innegable que se esfuerza.

La Asociación Dominicana de Administradoras de Fondos de Pensiones (ADAFP) se queja porque las cotizaciones del sector empresarial han caído en muchos casos por debajo del salario mínimo, en perjuicio de los trabajadores y de todo el sistema. No vamos a entrar en disquisiciones sobre si esa práctica es elusión o evasión, pero de lo que sí estamos seguros es de que constituye una grave deslealtad.

En este compromiso tripartito al Estado le corresponde ser guardián de los intereses de las partes. En el caso que nos ocupa, debe asumir la responsabilidad de hacer aplicar las sanciones que correspondan a este tipo de violación que comete una parte del empresariado. La seguridad social no ha alcanzado su plenitud en cobertura y calidad de servicios para los asegurados. Estos desplantes son una de las causas, y el régimen de consecuencias sencillamente no funciona como debería funcionar.

LA MORTALIDAD INFANTIL SIGUE ALTA

Es justo reconocer que la tasa de mortalidad infantil de los primeros dos meses de este año representa una baja de un 12% en comparación con igual período de 2014. Pero este indicador continúa muy alto, si se considera que la política oficial se enfoca este año en la protección de la primera niñez. Entre enero y febrero de 2015 murieron 375 niños, en comparación con los 426 de los dos primeros meses de 2014.
El indicador obliga a escudriñar más a fondo en las causas de estos fallecimientos, para aplicar de inmediato los correctivos necesarios. Hay que afinar mejor las políticas de protección de la niñez y mejorar la inspección de la atención pre y pos natal en los hospitales, la observación de protocolos y la validez de las prácticas médicas. Vamos por buen camino en el esfuerzo por cuidar la niñez, pero podríamos ir mucho mejor.