Una e indivisible

Una e indivisible

POR FEDERICO A. MARTINEZ
A menos que Diandino no encuentre la manera, la Isla de la Hispaniola es una e indivisible. Esta premisa indisolublemente ligada a nuestra nacionalidad, es algo que propendemos a olvidar; peor se ponen las cosas cuando nos lo recuerdan nuestros vecinos pobres.

Tengo por hábito descartar soluciones cuando analizo cualquier situación; de las soluciones que descarto, por lo menos por el momento, es la de que podamos levantar una muralla de seis metros de altura, electrificada y con monitoreo electrónico a lo largo de toda la frontera. De igual manera veo muy difícil que podamos colocar 160 mil soldados dominicanos, uno cada tres metros, para cuidar 130 kilómetros de frontera 24/7.

No creo que los dominicanos rechacemos los haitianos por razones raciales, creo que los vemos como todo el mundo ve  los vecinos más pobres, como una carga. De la misma forma nos ven a nosotros los boricuas, los americanos y los europeos.

¿Qué tan pobre es Haití? El Producto Interno Bruto (PIB) de Haití en el año 2003 fue de US$3,633.2 millones de dólares según la CEPAL. En ese mismo año, el PIB de la RD fue de US$18,696.5 millones; 5.14 veces. Sin embargo, eso es sólo la punta del iceberg: en el año 1990 el PIB de Haití fue de US$3,936.6 millones, mientras el de RD era de US$9,739.4 millones. En estos 13 años RD aumentó su PIB en un 92.0%, mientras al mismo tiempo, en Haití el PIB decreció en -7.7%.

Más penoso todavía es el ingreso Per Capita.  En RD el mismo ha crecido un 53.8% en los 13 años señalados, mientras en Haití ha decrecido en un -27.4%. Este no es el resultado del crecimiento poblacional haitiano como popularmente se cree. En el 1990 la población haitiana era de 6.9 millones (vs. 7.1 millones en RD), y para el 2005 Haití tiene 9.2 millones de habitantes (vs. 9.1 en RD). Sencillamente la República de Haití, primera nación libre de América, tiene su economía estancada.

La injusta distribución del ingreso hace mucho más grave todo esto: tanto en República Dominicana como en Haití el 20% de la población de más bajos ingresos recibe penas el 5% del PIB.  En República Dominicana esto significa que hay 1.8 millones de personas que tienen que vivir con US$1.40 al día; en Haití la situación es mucho peor, hay 1.8 millones de personas que tienen que vivir con US$0.29 centavos al día, esto es más de tres veces por debajo de la línea de la miseria.

La pirámide poblacional haitiana y dominicana proyectada al año 2005 arroja el siguiente resultado:

En resumen, la economía haitiana está estancada, la población crece de manera acelerada, a pesar del SIDA, y la pirámide poblacional, extremadamente joven, hace que su población económicamente activa, la que está en edad de producir, sea menor.

¿Porqué República Dominicana y Haití se han separado tanto económicamente en los últimos 15 años? No lo sé, pero me gustaría airear algunas ideas.

A la muerte de Trujillo, la tiranía ilustrada de Balaguer se encargó de desarrollar la clase media dominicana. No parece que a la huida de Baby Doc haya pasado lo mismo. La clase media haitiana sigue siendo un grupo mínimo, urbano, centrado en Puerto Príncipe.

El creole y el francés, los idiomas oficiales de Haití, son también una marca social y una barrera al desarrollo. Según Léon François Hoffmann, especialista en cultura haitiana de Princeton, EEUU: «Está claro que la misma enseñanza no podría aplicarse a los niños más o menos francófonos de la aristocracia y las clases medias urbanas que a los campesinos y al lumpenproletariado que sólo habla créole.» El tema de la lengua es crucial; el grueso de la población pobre de Haití sólo habla creole, quedándose sin contacto con la dinámica de desarrollo tecnológico y social del siglo 21. Sin resolver el problema de la lengua, no hay forma de sacar a Haití de su atraso, sólo la educación puede resolver el problema de base y no existe forma de proveer educación para el desarrollo en un idioma inconexo con el resto de la humanidad.

La solución de Haití no es la caridad internacional. Recordemos que desde la vuelta del Presidente Aristide, la comunidad internacional le asignó cerca de 2 mil millones de euros en ayuda, incluidos más de doscientos millones de euros de ayuda francesa. No significa esto que se le abandone, el país es una zona de solidaridad prioritaria. Sin embargo, el Reporte del Comité Independiente de Reflexión sobre las Relaciones Franco-Haitianas, mejor conocido como «El Reporte Debray», por la colaboración del famoso periodista, dice en su página 15 refiriéndose al dilema de la cooperación internacional en Haití: «Este Janus incluye las dos caras, el dimisionario y el paranoico; finalmente no hace más que desarrollar una tendencia a esperarlo todo del extranjero (el «¿qué hace la Comunidad internacional?» de Port-au-Prince recuerda el «¿qué hace la policía?» de casa), porque «son los blancos los que deciden»; y (por otro lado) imputarlo a todo a él (el extranjero) también, porque es culpa del otro (el extranjero) si nada funcion».

Creo haber concluido tres cosas: a) Haití no se va a ir de ahí, b) la situación de debacle económica crónica y progresiva de Haití hace indispensable para la supervivencia de sus habitantes migrar a RD en busca de oportunidades y c) la comunidad internacional ayudará, está ayudando, pero Haití no es su problema.

Me parece absolutamente tonto y torpe celebrar jubilosos una sentencia de la Suprema Corte de Justicia dominicana que no reduce en una sola cama el uso de nuestros hospitales públicos por los enfermos haitianos, ni incrementa en uno solo los recogedores dominicanos de café en Villa Trina, ni libera un pupitre en una escuela pública.

¿Hay alguien que realmente crea que un policía de Camerún reclutado por la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) entiende mejor a los haitianos que un policía dominicano que ha comandado en la frontera? Los europeos y norteamericanos van a hacer en Haití más de lo mismo que ya han hecho, celebrarán unas elecciones y se irán a casa con la satisfacción del deber cumplido. De estas elecciones hechas sin líderes reales, con fondos de Naciones Unidas y urnas mexicanas pagadas por los japoneses saldrá un gobierno que durará «lo que una cucaracha en un gallinero» y volveremos a empezar el ciclo con miles de refugiados del próximo golpe de estado de Guy Phillipe.

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