Una educación sin recursos ni maestros (1)

Una educación sin recursos ni maestros (1)

Jesus de la Rosa.

Los últimos informes del Banco Central sobre la pobreza causaron aquí mucho revuelo entre los sectores políticos, gestores de la educación y grupos empresariales. Entre otras cuestiones, la especie en cuestión reveló que el sistema de instrucción pública de República Dominicana muestra un desempeño muy inferior al de la mayoría de los países de la América española en cuanto a traducir la demanda de la misma en logros escolares adecuados y en destrezas necesarias para el mercado laboral.

En una escala de posicionamiento según los años de escolaridad y número de años en la escuela, la República Dominicana ocupa el lugar decimocuarto entre 21 países encuestados, ocupando Chile, Argentina y Panamá los primeros lugares al respecto. El informe del Banco Mundial no hace mención al caso de la hermana República de Cuba que, dicho sea de paso, posee uno de los sistemas de instrucción pública mejores del mundo. El informe del Banco Mundial advierte que los mayores retos que afrontamos los dominicanos en materia de educación son comprender y responder mejor a las causas de la repetición de curso y al lento progreso escolar. Todo ello se debe a que el Estado no dispone de suficientes recursos para garantizar a cada habitante su acceso a una educación de calidad como demandan los tiempos en que vivimos.

En efecto, la escolaridad promedio es de poco menos de cuatro cursos de primaria; cerca de 20% de la población adulta no sabe leer ni escribir: y a pesar de los esfuerzos de los últimos años, miles de los niños nacidos aquí permanecen fuera de las aulas. Apenas un 20% de los alumnos que ingresan al primer curso de la escuela básica llegan a terminar el octavo grado. Aquí los liceos secundarios y los institutos politécnicos son fenómenos típicamente urbanos.

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En la zona fronteriza los padres han ido perdiendo la costumbre de enviar sus hijos a la escuela. Nos preguntamos, ¿Cuántos miles de niños y jóvenes dominicanos se verían privados del derecho a una educación de calidad por las exigencias de pago del servicio de la deuda externa?

Parece ser que los expertos del Banco Mundial y de otras agencias que tanto destacan el papel de la educación en el desarrollo de la sociedad y de la economía son quienes imponen a los países como el nuestro estrategias diseñadas para mejorar la educación y reducir el gasto público.

¿Cómo mejorar la educación de un país teniendo en cuenta la demanda de la población y la del pago de parte de parte de los bancos y de sus agencias internacionales de desarrollo?

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