Una “Gala lírica” para el deleite del público

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La música sublime de los grandes compositores, las voces rutilantes de nuestros cantantes líricos, cautivantes en cada entrega, hicieron de esta “Gala lírica” en el Teatro Nacional, una noche de inmenso placer y gozo infinito para el espíritu.
La Sociedad ProArte Latinoamericana, que preside el tenor Edgar Pérez, ha venido desde hace algunos años ofreciendo excelentes presentaciones de óperas, operetas, zarzuelas y recitales en los que se incluye lo popular llevado a su más alta expresión, manteniendo la tradición y mereciendo el reconocimiento de los amantes del género.
La gala presentada en la Sala Carlos Piantini fue dedicada a la memoria del gran tenor y profesor dominicano Rafael Sánchez Cestero, y como tributo a su legado, ofrece la oportunidad de lucimiento al talento dominicano, reuniendo en ella a nuestras mejores voces líricas.
La Orquesta Filarmónica Dominicana, dirigida por el maestro Carlos Andrés Mejía, impregna el vasto auditorio con los acordes de la bellísima melodía de carácter alegre y chispeante de la Obertura del El Barbero de Sevilla, Opera de Gioachino Rossini, dando inicio así a la exquisita noche lírica.
A continuación la soprano Paola González interpreta la ópera de Mozart “Die Zauberflöte” –La Flauta mágica- el aria más famosa y exigente “Der Hölle Rache”, conocida también como el aria de “La reina de la noche”. Paola hace gala de su alta tesitura con extensos agudos y amplio centro, pero además, muestra gran histrionismo al expresar todo el contenido dramático de esta demandante pieza. Con la canción “El ruiseñor” de la Zarzuela de Antonio Vives “Doña Francisquita, Paola emula el canto del ave, con bellísimas florituras. El excelente bajo Diómedes Ogando, asume el aria de Fiesco “Il Lacerato spiritu- de la opera “Simón Boccanegra” de Verdi.
Su hermoso color vocal, refleja nobleza en los impresionantes registros graves. Pero es en la canción de contenido racial más célebre norteamericana, “Ol’man river” del musical “Show Boat” de Jerome Kern, donde su voz adquiere una tonalidad impresionante. Pura Tayson interpreta el aria de Leonor “Pace pace mio dio” –Paz paz dios mío- de la Fuerza del Destino, de Verdi. La melodía se crece y se crece Pura, hay lirismo en su bella voz de soprano, y al asumir con dramatismo los recuerdos que atormentan a Leonor, conquista al espectador.
En otro momento Pura, con gracia y salero se convierte en Paloma “La Petenera” de la zarzuela de Federico Moreno Torroba, “La Marchenera”.
De la ópera “Fedora” de Umberto Giordano, llamada por su autor “Drama Lírico”, el tenor Edgar Pérez canta el aria de “Loris Ipanoff”, la que se adecua a los registros de su potente voz. Con el aria “Che´lla mi creda” de la opera “La Fanciulla Del West”, consigue un momento interesante, siendo una de sus interpretaciones más acabadas.
En una última entrega canta “No puede ser” de “La Tabernera del Puerto”, de Pablo Sorozabal. La mezzo soprano Glenmer Pérez, nos impresionó con su potente y hermosa voz, de gran musicalidad al interpretar el aria de Santuzza “Voi lo sapete o mamma” –Ahora lo sabrás, mama- de la “Cavalleria Rusticana” de Pietro Mascagni.
Con igual resultado canta “Los pájaros perdidos”, de Astor Piazzola.
Una verdadera sorpresa constituyó la presentación de la joven soprano Carmenchu Domínguez, que no obstante su poca experiencia imprimió al aria intensamente dramática “Vissi d´arte” –He vivido del arte- todo la amargura y dolor que demanda el famoso solo de Tosca, de la ópera homónima de Giaccomo Puccini.
En un cambio de género, muestra de su versatilidad, canta “María la O”, de la zarzuela de Ernesto Lecuona. Estamos frente a una gran promesa de la lírica de nuestro país.
La más conocida aria de Rigoletto, “La donna é mobile” –La mujer es mudable- de Giuseppe Verdi, encuentra en el tenor Enrique Pina, un excelente exponente, el bello timbre de su voz de adecúa a la famosa aria, manejando con perfecta técnica, los contrastes, que se decantan en los precisos agudos. Cuando en otro momento Enrique Pina canta la célebre “Granada” de Agustín Lara, logra conmover la platea.
La dramática aria “Celeste Aida”, de la famosa ópera “Aida” de Giuseppe Verdi, exige maestría, el tenor Juan Cuevas aun nos asombra con el manejo del arte de la vocalización, manifestada en sus largas frases y el agudo pianísimo. Más adelante canta la bellísima romanza “En este apacible rincón de Madrid”, de la zarzuela Luisa Fernanda, de Federico Torroba, haciendo el momento evocador, inolvidable. Que grato escuchar este gran tenor dominicano.
A manera de “los tres tenores”, Enrique Pina, Juan Cuevas y Edgar Pérez, cantan la demandante aria “Nessun Dorma”- Nadie duerma- de Turandot, emblemática ópera de Giaccomo Puccini. El resultado fue apoteósico.