Una gestión para rescatar el DN

El ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) está en quiebra. Es la descripción más precisa de su situación. Esta corporación edilicia le debe a todo el mundo, y los que le deben no le pagan. Tiene incontables problemas que resolver, en una ciudad que, a fuerza de desorden, se ha hecho inhabitable. Para colmo, organismos como la Caasd y el Ministerio de Obras Públicas intervienen vías sin coordinar previamente con el Gobierno Municipal. El rescate de la demarcación exige esfuerzos y recursos.
Para el alcalde David Collado, las soluciones a los problemas locales no pueden ser acometidas de manera dispersa, cada uno por su lado. Se requiere coordinación, partiendo de la base de que el ADN ostenta el Gobierno Municipal. De ahí su apropósito de convocar encuentros con la Caasd y Obras Públicas para unificar criterios acerca de lo que hay que hacer. Collado compareció ayer como invitado al almuerzo semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio.
La gestión edilicia está resuelta a rescatar el municipio, asearlo y eliminar el desorden. Mientras recompone las desgastadas financias, deberá buscar financiamiento para cuestiones tan elementales como el pago de la regalía pascual en diciembre. El trabajo comenzó con bríos y se ha dejado sentir. Collado da la impresión de que sabe lo que tiene entre manos. Hay que darle tiempo y mucho respaldo ciudadano.

Los paros en los hospitales

Los médicos persisten en paralizaciones escalonadas de hospitales en demanda de merecidas reivindicaciones. El Colegio Médico Dominicano (CMD) ha criticado a las autoridades porque entiende que son malos los servicios de salud que le brindan a la población. Pero los paros en los hospitales no son otra cosa que negación de la atención en salud. Parece cuestión de quién lo hace peor, si médicos o autoridades.
El diálogo le dio buen resultado a una veintena de gremios de profesionales y técnicos para-médicos, que firmaron acuerdos con el Gobierno. Los médicos, en cambio, han optado por la medida de fuerza para tratar de hacer valer sus reclamos. Tienen derecho a mejor paga, pero la exigen con métodos que castigan a los que, según ellos, reciben malas atenciones del Gobierno. Ahí está lo malo del método, que no de la causa.