Una huelga eterna lleva la desesperación a las minas de platino en Sudáfrica

(Sudáfrica). Más de cuatro meses de huelga por mejoras salariales han puesto al borde de la desesperación al siempre volátil cinturón del platino sudafricano, donde las empresas mineras pierden cada día millones de dólares y trabajadores y familiares luchan por sobrevivir sin sus sueldos.

Una calma frágil sustituye al habitual trasiego de mineros a la hora del cambio de turno en los alrededores de la mina de la compañía Lonmin en Marikana, una de las tres explotaciones afectadas por el paro y donde 34 trabajadores murieron por disparos de la Policía durante una protesta ilegal en agosto de 2012.

Cinco guardias de seguridad armados montan guardia con cara de pocos amigos frente a las alambradas que protegen las instalaciones del gigante del platino frente los huelguistas, unos 70.000 militantes del Sindicato de la Asociación de Mineros y de la Construcción (AMCU, en sus siglas en inglés).

Los huelguistas dejaron de bajar a las minas en enero pasado, reclamando un sueldo mínimo de 12.500 rands (cerca de 850 euros).

Esta cantidad dobla el sueldo básico actual y es considerada inasumible por la patronal, que ofreció este abril una subida del 10 por ciento y llegar al salario que exige AMCU en 2017, propuesta que no fue aceptada por el sindicato.

“No podemos vivir tampoco con lo que ganamos, son sueldos ridículos para el riesgo que corremos ahí abajo y no volveremos por una limosna”, dice a Efe Zingisa Mzendana, minero y representante de AMCU -sindicato mayoritario en el sector- en la explotación de Lonmin, quien gana limpios 350 euros al mes.