Una investigación rompe con las ideas sobre los sacrificios de Tenochtitlán

Ciudad

México. ¿Cómo eran los individuos que se sacrificaban en el Templo Mayor de Tenochtitlán? Las fuentes históricas hablan de cautivos de guerra, pero un estudio reciente sacó a la luz que no todos ellos venían de zonas conquistadas, sino que eran residentes de la Cuenca de México.

“Se tenía la idea general de que los sacrificios provenían en su mayoría de guerras, son parte de las poblaciones que fueron conquistando” los mexicas, cuya capital del Imperio era México-Tenochtitlán, apuntó en una entrevista con Efe el arqueólogo Alan Barrera, responsable de la investigación.

También se creía, según el experto, “que venían traídos directamente del lugar de origen y eran sacrificados casi inmediatamente” cuando llegaban a la metrópoli.   Sin embargo, mediante un análisis de restos óseos humanos se pudo establecer que algunos permanecieron al menos seis años dentro de la sociedad mexica.   Los hombres jóvenes provenientes de las guerras no constituían el 100 % de los sacrificios, sino que el rango se ampliaba para incorporar mujeres, ancianos e incluso niños.

Para llegar a estos resultados, los investigadores tomaron las muestras de seis individuos hallados en las ofrendas del Templo Mayor, extraídas de la base de los cráneos, así como de molares sanos.   Estos restos fueron sometidos a un análisis de isotopía de estroncio, que identifica el lugar de procedencia de los individuos.

Este análisis parte del supuesto de que en las sociedades antiguas no era muy factible que los individuos se movieran de un lado a otro y de que estos se alimentaban básicamente de los productos locales.   “A través de la cadena trófica vamos adquiriendo los minerales que tomamos directamente de las plantas y animales, y que estos a su vez toman del suelo local”, por lo que un análisis de este tipo compara el suelo de una determinada región con las firmas isotópicas de huesos y dientes, explica Barrera.