Una opinión sobre la coyuntura política actual

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Vientos del pueblo me llevan, MiguelHernández (fragmentos)

Decidí hace un tiempo que no militaría en los partidos políticos porque no tendría la pasividad para aceptar de manera pasiva, y, sin estar de acuerdo, las decisiones del líder; no podría quedarme callada porque la crítica no conviene a los intereses; no tendría el corazón para defender lo indefendible. Por eso,en una época me sumé a las voces críticas de la sociedad civil, y trabajé duro en proyectos que les dieran voz a los grupos sociales excluidos. Después decidí dedicarme por entero a la educación, y desde ahí, cumplir mi compromiso social.
El hecho de ser historiadora, y haberme dedicado, fundamentalmente, a la historia política y de pensamiento, me ofrece la oportunidad de analizar las coyunturas vistas desde la distancia. Lo que voy a exponer aquí no tiene nada que ver con mis sentimientos ni mis posiciones políticas. Son opiniones de una observadora de la vida nacional.

Constato tristemente que ¡una vez más! como decía Ulises Francisco Espaillat, que en este país todos quieren ser presidentes. La desesperación los lleva a luchar por lo inmediato y no son capaces de esperar. ¿Saben por qué? porque el interés no es gobernar para el bien común:
Todos los gobiernos que ha tenido el país se han ocupado no de gobernarlo, sino de mandarlo y para ello ha empleado el sistema adecuado, que es el miedo; han sido exclusivas, es decir que mandaban con algunos agraciados,en perjuicios de los que no eran, y estos eran perseguidos; que el sistema ha sido como ciertos pasajes en la música, crescendo, crescendo hasta llegar al escándalo. Ulises Francisco Espaillat.

Estoy consciente de que corro el riesgo de que, al escribir esta columna sin el inmediatismo coyuntural, algunos de mis análisis estén desfasados. Trataré de hacer mi análisis global, sin detenerme en el detalle.

La situación política dominicana actual, ¡19 años después de haber iniciado el siglo XXI! La última gran crisis se produjo en el año 1994. No olvidemos el fraude colosal que provocó el estremecimiento de la vida nacional. La insistencia de algunosgrupos sociales de lanzarse a las calles a reclamar el respeto a la voluntad de las mayorías. El Dr. Peña Gómez, hay que reconocerlo, decidió que el camino no era el enfrentamiento, sino, la negociación. Había que evitar el derramamientode sangre. Prefirió negociar. En esa coyuntura el PLD, convirtiéndose en un elemento de intermediación entre las dos grandes fuerzas políticas. El PRSC a partir de entonces se fue languideciendo.

Con sus diferencias, la coyuntura política actual tiene muchos elementos comunes. La discusión hoy entre los partidos no es de contenido programático, es de lucha por el poder, por el control del aparato estatal. El PLD se aferra a quedarse. No es fácil dejar lo que se considera suyo. El PRSC es solo una franquicia que logra respirar porque está anquilosada a las estructuras del poder. El PRD, el partido símbolo de la democracia en los años 60, es hoy una entelequia que no representa nada, y no tiene discurso propio.

La división delPLD ha marcado la coyuntura, favoreciendo sin dudas a la oposición. Las continuas renuncias de miembros, incluyendo a algunos muy históricos y destacados, han debilitado al partido en el poder. El intento desesperado por llenar las vacantes en los organismos no será suficiente para esa herida que todavía está sangrante. El PLD necesitaría un liderazgo más atrayente y aglutinador que ahora no lo tiene. Sus líderes deben también buscar un discurso más conciliador. Por ejemplo, las declaraciones de algunos de sus responsables en relación a los líderes campesinos de El Seibo que querían hablar con el presidente Danilo Medina. Si hubiese sido yo, los recibo y los escucho. La negativa de recibirlos y la posición de la policía ha tenido malas consecuencias para la imagen gubernamental. Por suerte llegó la cordura, y fueron recibidos por un alto ministro.

El PLD está ahora en una gran encrucijada. Todo el mundo sabe que, aunque existe un candidato, el jefe directo de campaña es Danilo Medina. Tiene la dificultad de que su candidato no cuenta con el fogueo político de sus compañeros, y tampoco tiene el “aura”, para decirlo de alguna manera, a fin de atraer a la gran masa de la población. Esta opinión no implica capacidad administrativa, porque eso es otra cosa. Si yo fuera el equipo de campaña, le daría clases de oratoria, y aprovecharía esa oportunidad para darle algunos elementos importantes acerca de la economía,la política y la sociología dominicanas.

Leonel Fernández está ahora en una gran encrucijada. Esta situación que vive es una prueba de fuego para su liderazgo. El debate acerca de que la ley le prohíbe ser candidato refleja de nuevo que la legislación, en cualquier parte del mundo, siempre tiene y tendrá interpretaciones diferentes. Si yo fuera él, trataría de organizar la nueva fuerza políticapensando en el futuro mediato. Estoy convencida de que estas ideas caerán en elvacío porque ya han iniciado una carrera desenfrenada hacia el poder.

El PRM es el que mejor posición tienen en la actual coyuntura. La división del PLD lo favorece.Las encuestas lo favorecen, pero todavía no alcanzan el número adecuado para evitar una segunda vuelta. Tiene esta opción la desventaja de que su candidato tampoco tiene el “aura” para aglutinar el descontento popular.

Las fuerzas críticas, no quiero usar la palabra progresistas, son todavía más que minoritarias. Su misión en esta coyuntura es elevar sus voces para criticar y ver si pueden lograr tener una presencia electoral en las comunidades.

Debemos prepararnos porque la mitad del año que viene tendremos que soportar el ambiente electoral. La compra de voluntades, los mítines multitudinarios, movidos en su mayoría por una botella de ron gratis. Los discursos para enarbolar las promesas que no se cumplirán. Las alianzas, contra alianzas, desalianzas, muchos enfrentamientos verbales y algunos físicos. Triste nuestra realidad.