Una paleta de colores más amplia para el cabello

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POR LINDA DYETT
Un grupo de súper rubias de Hollywood –Renée Zellweger, Charlize Theron, Gwyneth Paltrow, Reese Witherspoon, Christina Aguilera, Jennifer Aniston– cambiaron recientemente su imagen a trigueñas, y de nuevo a rubias.

¿Combatían, tal vez, esa bien conocida aflicción de las celebridades, la fatiga de la imagen? Harry Josh, un colorista de Serge Normant en el Salón John Frieda, en Manhattan, tiene una explicación más sencilla: “Es primavera”.

Sin importar los motivos, son prueba de que el color del cabello representa un rápido cambio de estilo y un accesorio de la belleza.

Carol Hamilton, presidenta de L’Oreal París, que es uno de los gigantes, junto con Clairol, del negocio de la coloración del cabello, afirma que el objetivo era lograr que el color del cabello fuera “tan fácil de aplicar como el lápiz labial”. La industria vale hoy más de 9.000 millones de dólares en todo el mundo para el tinte para el cabello para uso doméstico, además de entre 1.800 y 2.500 millones en ventas de color a salones de belleza, según James Robinson Ltd., uno de los principales fabricantes de componentes para tintes, con sede en West Yorkshire, Inglaterra.

No solamente las mujeres de edad mediana se tiñen el cabello. También lo hace un creciente número de adolescentes, pre-adolescentes, hombres de todas las edades y mujeres de edad mayor, quienes solían abandonar el tinte alrededor de los 60 años de edad.

La industria clasifica a los consumidores de dos maneras. La primera distingue a quienes buscan cubrir el gris de aquellos que cambian el color de su cabello; recientes estadísticas demuestran que las cifras de ambos grupos son casi iguales. La segunda apunta a quienes se tiñen el cabello en casa, a un costo promedio de 7 a 10 dólares por un estuche de color, y quienes acuden con profesionales, que pueden cobrar desde 20 hasta 375 dólares, dependiendo de la ciudad o la región y la complejidad del teñido. Clairol, una división de Procter & Gamble, afirma que los consumidores que usan tintes en casa superan a quienes acuden a los salones por dos a uno.

Sin embargo, Hamilton aseguró que tales distinciones son algo artificiales.

“Todos buscan la moda”, señaló, y la industria de los tintes para el cabello, cuyas ventas disminuyeron en años recientes, luego de un crecimiento de dos dígitos en los años 80 y 90, está ansiosa por complacerlos.

Por principio de cuentas, la nueva generación de tintes, como las más recientes bases de maquillaje que reflejan la luz, está formulada con un brillante color que crea la ilusión de translucidez. Se enfatiza tanto un lustre sedoso como una sombra específica.

Ya sea que provengan de una farmacia o un salón de belleza, los nuevos colores — con nombres evocativos como remolino de caramelo, y almendras y crema, ambos de Garnier, parte de L’Oreal — ofrecen una atracción romántica. Asimismo, ciertos ingredientes tienen un papel en atraer al consumidor. Por ejemplo, los tintes de Aveda, hoy parte de las Compañías Estee Lauder, contienen populares ingredientes cosméticos como sávila y té verde.

La adaptación al gusto, una fuerza motriz en el maquillaje y el cuidado de la piel, se ha convertido también en un mantra para el color del cabello. Por ejemplo, Sempre, una línea de tintes matizados al gusto, diluye las distinciones entre el color aplicado en casa y el profesional.

Funciona de la siguiente manera: Veintiocho pigmentos de Sempre son almacenados en una computadora que recuerda un cajero automático. La máquina la le formula a la clienta preguntas acerca del color y la textura actuales de su cabello, su porcentaje de gris y el tono deseado. Después de procesar las respuestas, responde hasta con 16 opciones adecuadas de entre miles de posibilidades.

Una vez que la clienta toma su decisión, la máquina suministra una botella de tinte. Luego, una asesora de belleza, quien opera la máquina, la coloca en una caja de cartón, preparada con tinta, guantes y acondicionador.

El Sistema Sempre, importado de Alemania por HCD Retail, es probado en el mercado en varias cadenas de farmacias en Estados Unidos y Canadá.

Entretanto, los profesionales de salones tienen sus nuevas paletas propias para escoger. Los especialistas se apresuran a citar los rojos vibrantes que han surgido. Se dice que Wella, un gigante mundial de los tintes, los crea con moléculas de pigmentos que causan que tales rojos destaquen de manera especial. Igora, una línea de colores de Schwarzkopf, una importante empresa de Europa, mejoró sus más recientes rojos con pigmentos más fuertes que no se decoloran fácilmente.

También surgieron algunas nuevas marcas independientes, con sus propios matices de colores. Gretchen Monahan, propietaria y directora ejecutiva del salón y balneario Grettacole, en Boston, las llama “líneas de alta moda”. Incluyen a Keune, una línea holandesa, y Chromastics, una línea fabricada en Nueva York, que tiene 18 tonos que se mezclan para producir más de 100 colores.

“Esto pone el arte en manos del colorista, en contraste con tomar un color premezclado del anaquel”, comentó Tom Dispenza, creador de Chromastics, quien fuera un especialista en capacitación de Clairol.

Otra forma de color al gusto es el resaltado; la tendencia más importante de todas, según especialistas de la industria. El resalte, que puede costar de 45 a 500 dólares, parece tener un atractivo especial para las trigueñas en este año.

Un nuevo método profesional consiste en aplicar resaltados con múltiples tonos. También es popular pintar con uno o más tonos con una técnica llamada baliage, para una apariencia iluminada por el sol.

Mientras los resaltados son más populares que nunca, las compañías crearon estuches de coloración más fáciles de usar. Herbal Essences HighLights, de Clairol, incluye su propio peine para aplicar el color. Hi-Light Styliste, de L’Oreal, incluye una varita y un cepillo, para pinceladas finas y amplias, y Garnier Nutrisse Multi-Lights tiene una fórmula supuestamente extra fina.

Intentando ir más allá de los aciertos y fracasos de colorear por números en casa, un creciente número de mujeres se convierten en lo que la industria llama “dualistas”. Acuden a un profesional para establecer el color general, y tal vez para aplicarse resaltados, pero mantienen ese tono, o uno muy aproximado, en casa. Clairol estima que 10 por ciento de quienes usan tintes de farmacia practican esto.

Las coloristas no tienen el hábito de ofrece a sus clientas una dotación de su fórmula para que la lleven a casa, pero muchas sugieren un tinte de farmacia que es muy aproximado.

Ya sea considerado una transformación que altere la vida o un rápido cambio, teñirse el cabello tiene una inevitable desventaja, conocida como raíces, que

pueden aparecer en tan sólo una semana. En esta temporada, se presentó una solución: El Retoque de Raíz Nice ‘n Easy de Clairol, una crema disponible en 10 tonos.

“Este no es un producto perfecto”, admitió Dispenza. “Puede producir superposición, creando colores no concordantes”. No obstante, logra que la consumidora gane tiempo: de una a varias semanas de superposición antes de renovar el color de su cabello.