Una pésima gestión sanitaria

La evidencia de la pésima política sanitaria del país salta a la vista en cualquier recodo. No hay que salir a buscarla. La manipulación inadecuada de alimentos en improvisadas y antihigiénicas cocinas es una bomba de tiempo que compromete la salud y la integridad física de miles de dominicanos. A la carga patógena presente en los alimentos que se venden al público hay que sumar los riesgos físicos por las improvisadas instalaciones de gas propano para las cocinas, ambulantes o estacionarias.

Nuestra investigadora Minerva Isa ha escudriñado en ese mundo en que coinciden vendedores de alimentos y gente laboriosa que no tiene la alternativa de desayunar o almorzar en el hogar. En una serie de reportajes sobre el tema, ella desmonta en todas sus piezas esta realidad cotidiana. Y tan elocuente como la insalubridad que salta a la vista es la falta de una inspección sanitaria persistente, que obligue a garantizar un mínimo de higiene y calidad.

República Dominicana tiene altísimos índices de enfermedades gastrointestinales y otras derivadas de una alimentación deficiente en calidad e higiene. Los tarantines de venta de alimentos aportan una proporción bastante alta de estas patologías. El Estado conoce la realidad, pero no la encara y la calidad de la política sanitaria no tiene nada que envidiarle a la del plato del día de cualquiera de esos negocios.

Representación onerosa

Nuestro país no solo tiene un número de diputados injustificadamente alto, sino que además la representación resultante llega a ser demasiado costosa, más bien onerosa. Por encima del mandato de la Constitución y el reglamento interno de la Cámara de Diputados, es escandaloso el porcentaje de faltas de sus miembros. Unos van a la única sesión semanal simplemente a estar presentes en el “pase de lista” y luego se marchan. Otros sencillamente no asisten regularmente. Hay quienes han faltado hasta al 44% de las sesiones de una legislatura.

A pesar de tanto incumplimiento con la función para la que fueron elegidos, no se tiene cuenta de que se hayan adoptado medidas disciplinarias para frenar el ausentismo recurrente entre estos representantes que son altamente costosos para el país.