Una práctica remunerativa para engañar incautos

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
bi2jh2o@tricom.net
Ha sido una constante que cada vez que se presenta un renombrado artista internacional en nuestro país, la mayoría de las veces han sido patrocinados por empresas dedicadas a las comunicaciones, sean éstas telefónicas, radiales o televisivas. Ahora bien, en el caso de las telefónicas, se han inventado una nueva modalidad de concursos para desplumar a padres de familia, que ya han sido brutalmente golpeados por las alzas de los combustibles y los artículos de la canasta familiar. Se trata de ofrecer entradas “gratuitas” a espectáculos que promocionan rifando entre los que llamen a un denominado número o siglas un determinado número de boletas, con el consabido eslogan “son muy pocas y cuantas más llamadas usted hace, más oportunidad tiene de ganar”.

Lo peligroso de este tipo de propaganda es que los padres están en la mayoría de los casos ajenos a lo que sucede con su teléfono y sólo reaccionan después como vulgarmente se dice “del palo dado”, cuando al final de mes les llega la factura, en la cual generalmente se cobra RD$20.00 por llamada. Conozco un padre que por poco le da un infarto cuando en el país se presentó el artista colombiano Juanes y estaba montada el tipo de promoción que anteriormente describimos. La entrada general para presenciar el espectáculo del conocido artista era de RD$1,000.00. La hija de este señor hizo cincuenta llamadas y por supuesto no se ganó la entrada, y al no tener conocimiento de esto, el padre le dio el dinero para que comprara la taquilla. Resultado, pagó dos mil pesos y le “regaló” a la compañía anunciadora mil pesos.

En una ocasión una de estas compañías, ante la novedad de haber salido el teléfono I Phone de Apple, rifó uno entre los que discaran, por supuesto pagando veinte pesos por cada llamada. Este teléfono tiene un costo aproximado de dieciséis mil pesos. ¿Cuántos miles de pesos habrá ganado la compañía de marras?

No obstante nosotros respetar el principio de la libre empresa, somos de opinión, que este tipo de promoción debería estar encasillado dentro de los denominados anuncios engañosos que incitan a la confusión y al consumismo desbordado y que están penados por la ley. Por tanto, creemos que el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) debería prohibir este tipo fraude que constituye una sangría pecuniaria para padres, tutores y parientes, quienes ajenos a la acción, son los que finalmente pagan por las llamadas de estos ingenuos, la mayoría menores de edad.

Si el INDOTEL no interviene, otra vertiente podría ser que los padres afectados demanden judicialmente a las compañías que utilizan este tipo de anuncio engañoso para embaucar a menores los cuales son víctimas al tratar de querer ver a sus artistas favoritos de “manera casi gratuita”. Lo peor de todo es que las promotoras no publican los nombres de los agraciados y se podría creer que es un falso montaje para contribuir con los gastos de la contratación del artista, que al fin y al cabo no tiene la culpa o a veces ni se entera de que su figura ha sido utilizada con fines dolosos.