Una primavera para el mundo celebra 67 años Coro Nacional

Una primavera para el mundo celebra 67 años Coro Nacional

El Coro Nacional bajo la dirección del maestro Elioenai Medina.

La velada realizada en el Convento de los Dominicos, tuvo como invitada especial a la cantante Maridalia Hernández.

Con el título de “Una primavera para el mundo”, el Coro Nacional, dirigido por el maestro Elioenai Medina, ofreció un exquisito concierto para conmemorar el 67 aniversario de su fundación, en el Convento de los Dominicos.

Orígenes
Tras la fundación en agosto de 1941 de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Enrique Casal Chapí, surgió la idea de formar una gran masa coral. Al año siguiente, en 1942, las autoridades cerraron el antiguo Liceo Musical y se crearon el Conservatorio Nacional de Música y Declamación. El primer director fue el maestro alemán Edvard Fendler. En 1943 forma y dirige el “Grupo Femenino de Canto Coral”.

Es en marzo de 1955 cuando se funda el Coro del Conservatorio Nacional de Música y Declamación, dirigido por el maestro español Juan Urteaga. Poco tiempo, adoptaría el nombre de “Coro Nacional” con carácter oficial, el que ha llegado hasta nuestros días dirigido, a través de los años, por innúmeros directores, grandes maestros que han dejado su impronta y su huella indeleble.

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El Concierto
Los integrantes del coro y su director hacen su entrada, al recibir una calurosa bienvenida del numeroso público que allí se dio cita.

El concierto, en su primera parte, nos permite experimentar la espiritualidad, el vetusto atrio del Convento. Se inunda de voces que interpretan el “Te Deum Laudamus” de W. Amadeus Mozart, hermosa liturgia en acción de gracias para celebrar, excelente y adecuado inicio.

Acto seguido, escuchamos una de las obras corales más importantes de nuestro tiempo: “Misa festiva”, del compositor norteamericano John Leavitt. Luego, “Gloria”, hermosos cantos litúrgicos de Irving Paniagua.

Maridalia Hernández

El responsorio, “O Vos Omnes” del chelista y compositor Pablo Casals, es cantado como parte de la liturgia católica para la Semana Santa, otra obra apropiada a la época y al lugar. La primera parte del concierto cierra con el “Ave María” de Rafael Solano.

Tras un corto intermedio el concierto toma un nuevo matiz, aborda otro género, pasando de los cantos litúrgicos a lo popular y folklórico, como un homenaje a los compositores dominicanos.

Las voces masculinas del coro interpretan “Paraíso soñado”, de Manuel Sánchez Acosta, con el arreglo musical de Tony Guzmán, que da un toque especial a esta hermosa composición.

Como artista invitada, una de nuestras mejores voces, Maridalia Hernández, canta la bellísima canción “En la oscuridad”, del maestro Rafaél Solano.

A continuación la masa coral interpreta “Que bonita es mi tierra”, del compositor mexicano Rubén Fuentes, en un magnífico arreglo de Elioenai Medina.

Del folclor dominicano, teniendo como solistas a nuestros grandes líricos el tenor Juan Cuevas y la mezzo-soprano Glemmer Pérez, escuchamos, en versión de Tony Guzmán, “Morena ya lo ves”. En un apoteósico final, coro y solistas se unen para entonar la versión coral de Elioenai Medina, de la emblemática pieza “Una primavera para el mundo”, del maestro Rafael Solano.

Para esta canción el maestro Solano se inspiró en los bellísimos versos del poeta René del Risco Bermúdez, y produjo un himno de amor y esperanza, apropiado final aun en estos tiempos de incertidumbre, porque “la alegría de un mundo mejor vendrá…vendrá”.

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El maestro Solano recibe una placa, un homenaje en reconocimiento a su talento, a su trayectoria artística, a su hombría de bien.

El público, puesto de pié, ovaciona. El Coro Nacional cohesionado, ofreció una gran noche dando muestras de calidad y versatilidad, bajo la dirección precisa de Elioenai Medina.

Otros elementos a destacar en esta noche coral, son los excelentes músicos acompañantes: los pianistas Irving Paniagua y Abraham Gitte Ventura; en la percusión, Pedro Manuel Ferreira. Nuestras felicitaciones al Coro Nacional, y que esa senda iniciada hace 67 años, se mantenga hasta el infinito.