Una respuesta rápida a la delincuencia

La delincuencia común y organizada continúan siendo la mayor preocupación de los dominicanos, no solo por los azotes que han mantenido en los últimos tiempos, sino por la impiedad que manifiestan los delincuentes con sus víctimas.

Ante esta realidad, se hace de vital importancia que la incorporación de nuevas medidas de tipo “preventivo y punitivo” anunciada por el Gobierno, vayan de la mano con la continuación de acciones puntuales que den respuesta a corto plazo, con el fin de disminuir los actos delictivos que mantienen a la población en un estado de desconfianza generalizada.

Mas allá de los patrullajes mixtos, urge la necesidad de poner en marcha un plan de acción preventivo orientado hacia los usuarios de motocicletas, que contemple regulaciones estrictas en torno a la velocidad, registro, horario en que deben circular, tipos de motores, según la labor que desempeñan, uso de chalecos, afiliación a entidades, así como regulación y registro.

Esto así porque es difícil que en el país se realice un asalto, robo o crimen por sicariato, en el que los delincuentes no utilicen las facilidades que les ofrecen los motores de acercarse a sus víctimas, disponer de ellas en breves segundos y alejarse rápidamente del lugar sin la posibilidad de ser capturado.

Al margen de su uso correcto para el transporte y el trabajo digno, es bien conocido que las motocicletas  tienen altos porcentajes de preferencias de los narcos y la delincuencia común y organizada, para cometer la mayor cantidad de robos, asaltos y asesinatos por sicariato.

Pero además, los efectos de este control hacia el uso de este medio de transporte, podrían contrarrestar las estadísticas que indican que el 73% de las muertes fatales en accidentes de tránsito ocurren en motocicletas; provocando con esto que el país tenga que pagar cerca de 30,000 millones de pesos al año en atenciones por esta casusa, y mantenga una tasa de 24 fallecidos por cada 100 mil habitantes, cuando el promedio regional es de 17 por ciento.