Una salida
A Puerto Bahía

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Tras el regreso de lo que me he dado en llamar un domingo inolvidable, que me llevó a conocer en un solo día tres nuevas experiencias, concluí que hay cosas en la vida que en verdad no tienen precio.

Una de ellas fue recorrer la denominada Autovía del Este, que nos puso en Samaná -desde Las Américas-, en apenas dos horas y media.

En un recorrido limpio, derecho y con un descubrimiento de nuevos y preciosos paisajes que estaban vírgenes a los ojos del hombre.

La otra, fue conocer el proyecto turístico Puerto Bahía, al que me llevó Matilde Roedán junto a parte de su familia y la mía.  Subir y conocer las distintas etapas de esta millonaria inversión, con un paisaje marino envidiable, tanto desde lo alto como desde el muelle, nos hizo sentir por un momento el orgullo ajeno, el de ver cómo un sueño largamente atesorado por la familia Bancalari es casi un hecho que no sólo revoluciona el turismo de la zona, sino además, que coloca el paisaje, entre el mar, el verdor  y las fachadas de apartamentos, edificios, hoteles, villas y yates, entre los más impactantes del mundo (y podemos pensar en Montecarlo, Marruecos o Palmas de Mallorca, igual da).

La tercera fue disfrutar el viaje en yate hasta Cayo Levantado y disfrutar de esas horas hermosas en que toda una estructura de negocio y diversión se levanta para los visitantes.  Para a partir de las cuatro dejarnos partir  a todos.  Como ese romance de 15 minutos que atesoras la vida entera entre lo   inolvidable.