Una sólida base para el pacto social

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POR JUAN BOLÍVAR DÍAZ
Más allá de sus planteamientos y conclusiones, el Informe Nacional de Desarrollo Humano, República Dominicana, 2005, publicado esta semana por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es un desafío a la reflexión de las clases dirigentes del país y una magnífica base para el pacto social que hace años se viene proponiendo.

Si se midiera por el respaldo que consiguió el documento de las cientos de personas representativas de diferentes sectores que asistieron al acto de presentación, hay motivos para el optimismo, aunque fue notoria la ausencia del presidente de la República y de una parte significativa del liderazgo empresarial y legislativo.

Llama la atención la revelación de que la República Dominicana ha tenido el mayor crecimiento del ingreso en toda América Latina y el Caribe durante los últimos 50 años, pero al mismo tiempo es de los que menos avanzó en términos de desarrollo humano, ratificando una perversa concentración de los bienes.

UNA CALUROSA ACOGIDA

Si algo llamó la atención en el acto de presentación del Informe sobre el desarrollo humano dominicano, celebrado el miércoles 18 en el auditorio de la Casa San Pablo fue el entusiasmo con que los cientos de presentes lo acogieron, con aplausos prolongados y puestos de pies, tras los discursos de rigor.

Tanto el representante residente del PNUD, Niky Fabiancic, como el coordinador Nacional de la Oficina de Desarrollo Humano del organismo, licenciado Miguel Ceara-Hatton, parecieron sorprendidos de la calurosa acogida que el público dio a sus discursos.

Sin embargo, al mismo tiempo fue notoria la ausencia del presidente Leonel Fernández y de parte significativa del liderazgo político, religioso y empresarial, y de las cámaras legislativas que acostumbran asistir a actividades de menor rango y trascendencia. La mesa de honor estuvo encabezada por el vicepresidente Rafael Alburquerque.

Aunque con mucha anticipación se había coordinado con el protocolo del Ejecutivo la fecha de presentación, se programó para la misma tarde la inauguración del edificio de la extensión de la Universidad Autónoma en Santiago, sacando al mandatario de la Capital y con él a los altos funcionarios de su gobierno, rectores universitarios y otras personalidades.

La ausencia de líderes políticos y empresariales pudo atribuirse a que varios periódicos habían avanzado planteamientos del informe que causaron ronchas, como el de que “la causa principal de la pobreza dominicana y del bajo desarrollo humano relativo no es la falta de financiamiento y de recursos económicos, sino el escaso compromiso con el progreso colectivo del liderazgo nacional político y empresarial durante las últimas décadas y la ausencia de un pacto social, de participación, de solidaridad y de empoderamiento de los sectores mayoritarios de la sociedad dominicana”.

Las cabezas del Consejo Nacional de la Empresa Privada y de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios ya habían expresado abierto rechazo de esa conclusión, algo que no hizo el sector gubernamental ni el político, aunque se supo que el presidente Fernández había recibido el informe con anticipación.

Las líneas maestras del informe fueron discutidas previamente con amplios sectores sociales, algunos de los cuales, como el de zonas francas y el turístico mostraron inconformidad con partes de sus planteamientos.

UNA LLAMA QUE PONGA DE PIE

Tal vez para suplir las notorias ausencias fue que los asistentes aplaudieron tan extensamente y puestos de pie las intervenciones de Fabiancic y Ceara. El discurso del representante del PNUD fue de explicación y motivación del Informe, mientras el economista que dirigió la investigación fue el encargado de referirse a sus principales hallazgos y formulaciones, sintetizadas en una previa presentación audiovisual.

El representante del PNUD centró su discurso en justificar el informe como un aporte base para las transformaciones que requiere la sociedad dominicana, advirtiendo que no es un juicio a este o al anterior gobierno, sino un diagnóstico de muchos años de gestión gubernamental, política y social.

Se mostró consciente de que no es fácil la construcción de un espejo de la realidad donde las grandes mayorías se vean y sientan retratadas e interpretadas. “La construcción de un faro que proyecte luces sobre el rumbo que debería seguir el pueblo dominicano para realizar su destino de gran Nación es aún una tarea más ardua y difícil”, pero abordar estos retos es una tarea necesaria, impostergable y consistente con el mandato y esencia del PNUD.

Fabiancic se refirió a las reacciones de los sectores que participaron en el proceso de consenso para el informe, algunos de los cuales dijeron que son cosas que todos saben, que no contiene nada nuevo, o que el diagnóstico es válido, pero que en este país las cosas son así y nada las va a cambiar. Tras considerar que estas personas han perdido el fuego sagrado de la juventud, expresó su esperanza de que el informe “detone la llama que ponga de pie a los indiferentes”.

El funcionario de la ONU se sintió obligado a advertir que “en un país de gran desigualdad y pobreza como la República Dominicana, es mejor, muchísimo mejor, un cambio en paz, a través del diálogo, comprendiendo que es necesario ser solidario y distribuir mejor la riqueza, a un cambio violento o sangriento que sea consecuencia de la inacción o la indiferencia; que sea el resultado de la falsa premisa que los pobres son sólo la responsabilidad del gobierno de turno”.

EL CONTENIDO DEL INFORME

El informe está contenido en un libro de 376 páginas en dimensión de 8 y medio por 11 pulgadas, con decenas de cuadros y gráficos. También se ha puesto en circulación una sinopsis de 26 páginas.

Está dividido en cuatro partes y nueve capítulos. La primera parte y capítulo 1 están dedicados a presentar los conceptos teóricos Sobre el desarrollo humano y la globalización, tanto en el contexto mundial como dominicano.

La segunda parte, “Una inserción excluyente y que se agota”, abarca los capítulos del 2 al 6 y comprende el diagnóstico de la realidad económico social dominicana, incluyendo las exportaciones como “una oportunidad poco aprovechada”; el turismo que “si no se modifica se agota”; las zonas francas ¿en busca del paraíso perdido?; las migraciones: la incapacidad de ofrecer una vida digna; e identidad y cultura: la valoración de lo propio, el mayor desafío”.

La tercera parte es la interrogante: ¿Contamos con lo necesario para una inserción administrada, incluyente y participativa? Contiene los capítulos 7 y 8. El primero se refiere a las capacidades y oportunidades a desarrollar: educación, salud, agua potable y saneamiento, y empleo. El otro versa sobre la institucionalidad que debemos construir.

Finalmente la cuarta parte es Podemos Lograrlo, con el capítulo 9 y último, donde se exponen los “Elementos para una estrategia de inserción internacional incluyente y renovada”.

Lo que podría ser el aspecto más dramático del Informe está contenido en la revelación de que en el último medio siglo la República Dominicana ha registrado “un crecimiento ejemplar: el más alto de América Latina y el Caribe, y menos volátil que el promedio regional”, a pesar de lo cual el país “ha mostrado un insuficiente avance en términos de desarrollo humano, menos de lo que avanzó el mundo y por debajo del promedio de los países de la región”.

Concluye en que la nación “se ha insertado en la dinámica mundial de una manera que es social, económica e institucionalmente excluyente, con un modelo que es insostenible en el mediano plazo”. Es ahí donde señala la responsabilidad que ha tenido el liderazgo político y empresarial agudizando los desequilibrios a pesar de la disponibilidad de recursos, “por la búsqueda de una rentabilidad económica y dividendos políticos, ambos de corto plazo, depredadores de las instituciones y del ambiente, comprometiendo el futuro”.

UN PROYECTO DE NACIÓN

El informe diagnostica que las exportaciones nacionales han permanecido estancadas durante las últimas dos décadas, entre 850 y 950 millones de dólares por año, un desarrollo institucional inferior a la mayoría de los países de la región, indicadores educativos por debajo del promedio latinoamericano y un entorno financiero pobremente regulado y supervisado que, junto a un tipo de cambio sobrevaluado, no han apoyado la competitividad sistémica de la economía dominicana.

Reconoce los aportes del turismo y las zonas francas a la economía nacional, pero plantea la necesidad de reformulaciones para corregir sus distorsiones y estancamientos. La educación no ha logrado prioridad, con uno de los niveles más bajos como porcentaje del producto bruto en América Latina y el Caribe, donde sólo un 10 por ciento de los que van a la escuela termina la secundaria. Servicios de salud de mala calidad no por falta de recursos humanos o de infraestructura, sino por problemas de gerencia e institucionalidad. El país triplica la mortalidad materna de los estandares internacionales.

El empleo que más ha crecido en el país es el informal, alcanzando el 56 por ciento del total. El nivel educativo promedio de la fuerza de trabajo es el primario, y la política social ha estado asociada a prácticas clientelistas y de asistencialismo, destinada a remediar la exclusión que genera el modelo económico-institucional.

El Informe propone un reordenamiento migratorio, revalorización de lo propio, creación de capacidades humanas para enfrentar el desafío de la globalización, y profundas reformas institucionales para concluir en los lineamientos generales de “Un proyecto de nación” que requiere “Un pacto social para construir una sociedad incluyente y participativa, un Estado en función de la ciudadanía. Se trata de construir ciudadanía, democracia y un estado de derecho”.

El documento no será la Biblia, pero contiene importantes planteamientos que deberían discutirse sin prejuicios y que constituyen una base sólida para el tantas veces reclamado pacto social para el desarrollo nacional.-