Una tarjeta al alcance de todos

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 La banca dominicana continúa hacia adelante en su interés de capturar un nicho históricamente olvidado: las personas de escasos recursos.

El apoyo de los estudios realizados con datos del Banco Mundial y de otros organismos multinacionales son contundentes. Aproximadamente el 70% de la población general no tiene acceso a la banca formal y si lo tiene, es de manera muy básica. Un nicho sustancioso, especialmente si se toma en cuenta otro dato demostrado: los pobres pagan mejor.

Hacia ellos está dirigido la tarjeta Naranja, un producto de probado éxito en Argentina, donde cuenta con casi cuatro millones de clientes, 150 mil comercios que operan en red y una cartera de casi 1,000 millones de dólares.

Gabriel Rouadi, Gerente General de Tarjeta Naranja, dice que este producto salió al mercado dominicano como resultado de una alianza entre Banco León y Tarjeta Naranja.

“Comenzamos nuestras operaciones en Santiago, estamos allá desde fines del año pasado y ya contamos con unos 10 mil clientes, que están haciendo uso de la tarjeta y toda la red de comercios que está adheridas a la red de carnet y visanet. En Junio  hemos venido para Santo Domingo y hemos comenzado la venta con al particularidad o objetivo de captar este segmento de clientes”.

Acceso. Sobre la base del conocimiento del público meta, la Tarjeta Naranja se especializa para llegar y retener sus clientes.

Conocen muy bien los factores que influyen en el alejamiento de cierto segmento de la población con la banca formal.

Rouadi explica que en términos generales los clientes sienten que los productos del banco no son para ellos, más allá de que califiquen o no.

“Ahí ya hay una primera barrera. Pero la Tarjeta Naranja no espera que los clientes vengan, lo que hacemos es acercarnos donde ellos  trabajan, donde compran y allí ponemos nuestros puestos de venta donde promovemos el producto y la posibilidad que tienen de acceder”.

Otra característica especial es que tiene armado una red de atención al cliente,  tanto de sucursales como de puntos de atención de grandes superficies como es el  call center. “Más allá de que Banco León esté presente porque es uno de los accionistas principales, vamos a tener sucursales propias y vamos a estar en los centros comerciales”.

Tomando en cuenta que el público se diferencia del que  normalmente  va al banco, Tarjeta Naranja cuenta con un personal especializado para ofrecer asesoría, orientar al cliente sobre el mejor uso del producto y generar una mayor cercanía. Algo que nos diferencia es que el sistema de acompañamiento y tutelaje es mucho mayor. Esto permite que los niveles de mora se mantengan controlados y el cliente pueda mantener su crédito

Diversificación. Rouadi explica que esta empresa constantemente  están viendo las necesidades los clientes a fin de diseñar nuevas vertientes del servicio.

Por ejemplo para el pago de facturas ofrecemos el servicio de que los clientes reciban la factura directamente en su cuenta.

 También esta la posibilidad de tomar adelantos de dinero en efectivo, aunque con la particularidad de que no es a través de cajeros automáticos sino en las sucursales.

En sentido general, las perspectivas, para Rouadi son las mejores. “En Santiago nos ha ido muy bien y aquí también, Tenemos previsto en 5 años llegar a tener 250 mil clientes”.

Requisitos blandos

  Tarjeta Naranja no hace como el resto de los bancos que exigen a sus clientes potenciales que tengan una experiencia con alguna institución financiera.

Gabriel Rouadi, Gerente General de Tarjeta Naranja explica que los esquemas de aceptación son bastante básicos.

“Califica cualquier cliente que pueda demostrar que posee una fuente de ingresos  y que pueda proveer un domicilio de residencia que podamos verificar.  Los límites del crédito estarán establecidos en función del ingreso que pueda establecer el cliente”.

Rouadi afirma que después de que eres tarjetahabiente el uso se diversifica. “Tarjeta Naranja permite aplicar cuotas y contar con financiamiento  con un esquema no tradicional”.

A diferencia de las tarjetas clásicas,  explica el gerente  de Tarjeta Naranja,  el cliente tiene tres opciones. La primera es comprar y pagar el mes siguiente el 100%; la segunda realizar operaciones y en el momento de comprar dice en cuantas cuotas la va a pagar.

La tercera opción, el plan Z, permite elegir la cantidad de cuotas en el momento de realizar un rimer abono al estado de cuenta.

Tasas de interés. Los clientes pueden seguir tomando crédito siempre en función de los límites.

 La tasa de intereses, así como el esquema de intereses es diferente.

Rouadi asegura que su producto ofrece grandes ventajas a lo relativo al pago de los intereses.

“En Tarjeta Naranja tenemos dos grandes desafíos. El primero es que esta gente cuando accede a crédito lo hace de manera informal donde los cobros son mortales. Sin embargo,  al cambiar a financiarse con nosotros ya comienza a ganar por el hecho de que están trabajando con el crédito de la banca formal. El segundo punto es que el cliente solamente paga intereses sobre el monto que adquiere, una diferencia con otras tarjetas”.