Una tesis desfasada y obsoleta

FABIO889

Las décadas del 70 y del 80 del siglo pasado fueron el escenario de cómo los izquierdistas dominicanos, en sesudos análisis y seminarios, apoyados en análisis europeos de profesionales sociales, parieron una tesis del desarrollo urbano de lo más original, afirmando que la remodelación urbana que había emprendido el Doctor Balaguer en sus gobiernos era para cuadricular la ciudad y evitar la insurgencia para que no prosperara y fuera más fácil reprimirla.

Todo ese diseño urbano, según los izquierdistas locales de fuste, obedecía a una estrategia norteamericana para poder combatir los focos de guerrilla urbana, que se visualizaban como reemplazo del foquismo de las montañas, que desde el Che Guevara y luego Francis Caamaño, habían sido rotundos fracasos.

La tesis de los comunistas dominicanos, de que el Doctor Balaguer había construido la avenida 27 de Febrero y mejorado la John F. Kennedy y ampliado varias avenidas norte-sur así como algunas de la zona oriental y se construyeron numerosas urbanizaciones con profundas remodelaciones urbanas como la zona aledaña a la avenida V Centenario, obedecía a tener un espacio ancho sin obstáculos de viviendas o calles estrechas para impedir el avance subversivo popular, controlable con mas facilidad, que luchar en barrios populares llenas de viviendas y de calles estrechas.

La tesis de la cuadrícula de seguridad, seguida por el Doctor Balaguer en su modernización de la ciudad en su explosivo crecimiento, se desempolva cíclicamente por aquellos amantes románticos de la doctrina marxista, que soñaban con alzamientos urbanos para llevarle la igualdad a la ciudadanía.

Sin embargo, ocurrió que en 1991, con motivos del V Centenario del Descubrimiento de América en 1992, se comisionó al brillante Arq. René Sánchez Córdoba para que presentara finamente elaborada la historia del desarrollo urbano de Santo Domingo desde que fuera fundada en 1496. El libro titulado “Santo Domingo 1496-1991” fue presentado al país en una ceremonia celebrada en el Palacio Municipal del Centro de los Héroes.

El Arq. Sánchez Córdoba es de sólida formación urbanista como profesional y de un gran valor en sus convicciones políticas de la izquierda, que lo llevaron a ser encarcelado en los finales de la dictadura de Trujillo por ser él y su familia destacados por su antagonismo a la dictadura, en su obra del desarrollo de Santo Domingo para la etapa final del período estudiado, en ningún momento sacó a relucir la tesis tan novedosa de dividir la ciudad en cuadrículas diseñadas para la contención de cualquier levantamiento de guerrilla urbana y pudiera ser reprimida con mas facilidad. Los sectores románticos de una izquierda apagada todavía la desempolvan, como una de las razones por las cuales la revolución dominicana no triunfó.

Pero al menos ahora la Policía Nacional, en un proceso moderno de control por la elevada delincuencia que azota a las ciudades y en especial a la capital, ha dividido sus barrios en cuadrantes con la presencia de unas determinadas unidades de represión, que rápidamente lleguen al foco del problema y que ahora podrán recibir un rápido aviso mediante el reporte que reciban a través del 9-1-1.

Quizás la tesis comunista de los años del 70 del siglo pasado, de que el Doctor Balaguer construyó las avenidas para sectorizar la ciudad y poder controlar cualquier movimiento popular de guerrillas, se justifica ahora esa previsión por el auge de la delincuencia. Esta ha desbordado la capacidad represiva de la policía y de esa manera se podría asegurar un mínimo de tranquilidad a una población que, por las encuestas recientes, se nota el estado de temor y crispación con que se vive ante una desenfrenada violencia que ni aquel programa de seguridad ciudadana, pudo disuadir a los antisociales que han ganado mas espacio frente a las autoridades.

Las autoridades también están carcomidas por el delito, por la frecuencia que algunos de sus miembros se ven envueltos en asaltos y crímenes que desconciertan a la ciudadanía indefensa.

Ahora se ve la utilidad de esas avenidas, calles y urbanizaciones, que según los comunistas fueron construidas para controlar las guerrillas urbanas, pero en la actualidad cumplen un importante papel para proporcionar un medio para combatir el auge de la delincuencia urbana. Y alivian parcialmente el condenado tránsito urbano que sin esas avenidas nos estuviéramos comiendo vivos.