Una unión de éxito entre lo no convencional y lo tradicional

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La intención no era mostrar que las mujeres pueden asumir trabajos delicados como las manualidades o la decoración y otros menos sublimes o definidos rudos. No, el motor de Ángela Ramírez era expandir su negocio de confección de cortinas y por casualidad abarcó la instalación de puertas y ventanas y la remodelación de locales.

Empezó en 1997 incentivada por su jefe y en la misma medida en la que sus clientes le preguntaban por otro tipo de servicios “más de hombres” respondía que podía hacerlos. De inmediato investigaba, empapada de tal manera que el resultado aumentaba su clientela.

Así, su pequeña empresa, Decoraciones Ramírez, extendió sus horizontes.
Pese al ajetreo y a los afanes de una vida que obliga a estar menos tiempo en la casa, Ángela no cree que las mujeres hayan perdido el interés por mantener sus viviendas delicadas ni por aprender a decorarlas, por eso afirma entusiasta que quiere enseñar a otras el arte de la decoración, que define fácil y dinámico.
Sobre la otra parte de su trabajo, aun catalogada “menos femenina”, cree que los esquemas han sido rotos poco a poco. No es alejarse de lo tradicional sino de combinar. Un tema que ya no debe estar en discusión.

“No, no me siento tradicionalista, ya que realizo un oficio que también llevan a cabo los hombres. Creo que las mujeres podemos adquirir los mismos conocimientos, las mismas responsabilidades y oportunidades de desempeñar la misma función”, expresa.

Con una clientela cuya edad promedio está entre los 30 y los 60 años, manifiesta satisfecha que los conocimientos le han impulsado o más bien motivado a innovar y de ahí las múltiples opciones para ofertar. Por eso autovalora su papel en el negocio como una coordinadora general.

Esas obligaciones no la alejan de su rol de madre y compañera. Son complementos. Por eso dice que aprendió a desarrollar habilidades en el manejo de su familia, en la sociedad y en su equipo.

Ángela se describe creativa, apasionada con su trabajo, valiente al enfrentar situaciones en las que debe dar ideas productivas, y no solo eso, llevarlas a cabo con eficiencia y exactitud.

Está consciente de que como jefa tiene múltiples responsabilidades que no le incomoda asumir. “Debo ser minuciosa a la hora de elegir los materiales que identifican la calidad de mi trabajo y exigente con mi equipo en la elaboración y entrega”.

Sabe que debe ser capaz de manejar un gran volumen de trabajo, planificar, organizar, trazar pautas, controlar y coordinar su negocio bajo estricta responsabilidad.