Unión Europea pide la liberación de Mursi; islamistas siguen en la calle

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EL CAIRO. AFP. La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, de visita a El Cairo el miércoles, pidió la liberación del presidente destituido Mohamed Mursi, retenido por el ejército, en un clima de tensión y de nuevas manifestaciones islamistas.  

Ashton, que lamentó no haber podido ver a Mursi, se reunió con los principales responsables del gobierno de transición, que prestó juramento el sábado. Se ha entrevistado entre otros con el primer ministro Hazem Beblawi, y el que se dibuja como el nuevo hombre clave del país, el jefe del ejército, vice primer ministro y ministro de Defensa, el general Abdel Fatah al Sisi.  

Al mismo tiempo, varios miles de partidarios del presidente depuesto Mohamed Mursi se manifestaron cerca de la sede del gobierno, en el centro de la capital, indicó un periodista de la AFP.  

Los manifestantes, que gritaban consignas contra el gobierno, no se pudieron acercar a más de 200 metros del edificio. “El gobierno es ilegítimo”, decía una de las pancartas.  

Los manifestantes se dirigieron luego hacia la Universidad de El Cairo, donde los islamistas protagonizan una sentada desde hace días, según un fotógrafo de la AFP.  

No se había informado de ningún incidente importante, pero los Hermanos Musulmanes, a los que pertenece Mursi, convocaron más manifestaciones por la noche, tras la cena que marca el fin del ayuno del ramadán.  

En la madrugada del martes, los enfrentamientos entre la policía y los partidarios de Mursi dejaron siete muertos, más de 200 heridos en El Cairo y se detuvieron a más de 400 personas.  

Desde el golpe militar que derrocó a Mursi el pasado 3 de julio han muerto más de cien personas en todo el país.  

Durante sus conversaciones con los dirigentes egipcios, Ashton trasladó el deseo de la Unión Europea de “ver a Egipto ir hacia delante, hacia un futuro democrático” y expresó de nuevo su “preocupación” ante la situación.  

“Creo que debería ser liberado, pero me han asegurado que está bien”, declaró a propósito de Mursi. “Hubiera querido verlo”, añadió.  

Junto a Estados Unidos, Alemania había sido hasta ahora el principal país europeo en pedir públicamente la liberación de Mursi, detenido en un lugar secreto desde su destitución por parte del ejército.  

Ashton insistió de nuevo en la “importancia de un proceso (de transición) muy abierto”.  

También se entrevistó con Tamarod –el movimiento que impulsó las manifestaciones masivas contra Mursi– y con el Partido de la Libertad y de la Justicia (PLJ), el brazo político de los Hermanos Musulmanes.  

Según la agencia oficial MENA, se reunió con el ex primer ministro de Mursi, Hicham Qandill, y con dos exministros miembros de los Hermanos Musulmanes, Amr Darrag (Cooperación Internacional) y Mohamed Bechr (Desarrollo Local).  

De visita a Ammán, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, estimó por su parte que era “demasiado pronto” para decir qué camino va a tomar Egipto. Se mostró también “preocupado por las detenciones políticas”.  

Las nuevas autoridades han detenido a más de mil manifestantes y han iniciado procesamientos judiciales en contra de varios altos cargos de los Hermanos Musulmanes, incluido su Guía Supremo, Mohamed Badie.  

El miércoles, Amnistía Internacional criticó la actitud de las autoridades ante los manifestantes pro-Mursi, y se hizo eco de las acusaciones de malos tratos tras sus detenciones. Pidió la apertura “urgente” de una investigación.  

Los miembros del gobierno, que juraron el martes sus cargos, reflejan las diferentes corrientes de la oposición laica que se manifestó masivamente contra Mursi pero no incluye a ningún miembro de grupos islamistas.  

Los Hermanos Musulmanes dijeron el martes que no reconocen “ni la legitimidad ni la autoridad” del gobierno, al que acusan de haber accedido al poder con un golpe de Estado contra el primer presidente elegido democráticamente de la historia del país.  

El general Sisi, jefe del ejército y hombre clave en la caída de Mursi, también ejerce de viceprimer ministro en el nuevo gobierno, además del cargo de ministro de Defensa que ya tenía.  

El gobierno incluye tres mujeres y tres coptos, la comunidad cristiana de Egipto muy hostil al expresidente islamista.  

El proceso de transición política anunciado tras el golpe prevé una nueva Constitución, elecciones legislativas a principios del año que viene y luego elecciones presidenciales.  

Además de las tensiones en la calle y en el Sinaí, el nuevo gobierno tendrá que enfrentarse a la grave crisis económica, que fue decisiva en la caída de Mursi.