URBANISMO
¿De quien son las aceras?

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En la ciudad adulta diferentes  personas fueron tomando la acera  como una propiedad privada para realizar diferentes funciones perdiendo la misma su carácter publico,   siendo utilizada para diferentes funciones según la necesidad de algunos ciudadanos que la precariedad de su realidad unida a unas autoridades displicentes que preferían mirar hacia otro lado, cuando esto sucedía.

En barrios populares donde los servicios son escasos y las  áreas recreativas tanto pasivas  como activas son inexistentes, así también la condición de las viviendas en la zona  son como los espacios mínimos y fue  en estos sectores donde la comunidad se apropió más rápidamente de las aceras para convertirlas en una prolongación de la vivienda y es así como vemos que los diferentes miembros de la familia establecen sus territorios en las aceras, los hombres su área de juego. Así aparece el juego de dómino, bajó la sombra de cualquier árbol definiendo su espacio, pero también la mujer, monta en la acera desde un salón de belleza improvisado hasta pequeños comercios, y, por qué no, la zona de las novedades de lo ocurrido ayer en el barrio. También es zona de juego de la juventud de patines y juegos del “topao” y tantos otros.

Todas estas actividades  son temporales, pero hay otras que toman la posición de la acera con carácter permanente como los talleres de mecánica Cuando cambiamos de sector y nos vamos a las vías de gran transito vemos a la cocinera que instala su caldero y comienza a freír tostones, salchichón o a recalentar espaguettis y tantos otros comestibles para el desayuno de transeúntes motoristas, chóferes, cobradores y todo aquel que no tuvo  tiempo de comer algo en su casa. Las vendedoras de flores no son una excepción: se alojan en forma permanente en la acera con su exhibición y puestos de venta. Así tantos otros se hacen dueños de aceras con la famosa frase de “somos padres de familia” .

La llegada de la televisión por cable y las telenovelas, sé convierte en un lugar de encuentro y ya el área tradicional de despachar es pequeña hay que ocupar la acera con sillas de plástico y mesitas, es más barato tomarse unas cuantas cervezas sin pagar el 10% de los mozos y también con ITBI incluido, pero hacerse dueño de la acera a fuerza de la costumbre o de los cambios sociales que suceden en nuestras ciudades, no son los únicos casos.

También  con el tiempo aparecieron las torres y la densificación de unidades habitacionales, con sus correspondientes parqueos, ya hoy son dos por cada apartamento lo que obliga a utilizar una gran área, que añadiéndole las vías de circulación interna para subir y bajar hace  que los límites de los solares resulten pequeños y a alguien se le ocurrió agregar unos  metros mas al área de parqueo excavando hasta la calle  el área de sótano y respetamos los linderos  desde el nivel de calle hacia arriba, y como nadie dijo nada. La parte de  debajo de la acera se privatizó también.

Para construir torres los linderos son tan  exiguos, que hay que pedir prestada la acera como depósito de materiales, por el periodo que dure la construcción, pero a cambio del uso de la acera como respeto al peatón que es el dueño de la misma se debería no arrojarlo a la calle sino construirle una pasarela de seguridad y evitar que se tire a  la calle con un alto riesgo de su vida. También debemos decir que las calles se vuelven aceras cerrando el ciclo, en alguna en forma permanentes como fue el caso de la calle Del Conde que  para poder revitalizarla se llegó al convencimiento de que había que regresar al hombre, razón de la vida. Vamos a hacer una gran acera con la calle y devolver al hombre lo que le perteneció desde tanto tiempo.