Usted ¿Qué cree?

¿Qué es lo bueno, qué es lo malo, cuál es el parámetro para medir una conducta y otra? ¿La ley? ¿Los mandatos religiosos? ¿Las interpretaciones de las actitudes de sacerdotes de cualquier iglesia sobre leyes que defienden actitudes y situaciones humanas que en nada tienen que ver con los asuntos puramente religiosos?

¿El hecho de que una conducta esté regulada, de manera mecánica, por una ley, da a esa regulación y su aplicación la calidad de buena, la condición de justa?

¿Qué es la justicia? ¿Acaso la justicia es la administración de la ley? ¿Son administradas las leyes con justicia? ¿Hasta dónde el dinero y el poder permean, corrompen la administración de las leyes? ¿Es igual ser defendido ante los tribunales por un abogado de 50 años, con 20 de ejercicio profesional, residente en Los Minas, que por un abogado de una oficina de renombre, o un abogado independiente de grandes conocimientos y muchos éxitos profesionales?

Revisar conductas, actitudes, leyes, tomar en cuenta circunstancias propias de la civilización actual que se desconocían cuando fueron escritos muchos códigos, es una tarea de adecuación y actualización que no se ejerce como se debe, con la profundidad y la serenidad que conlleva tan importante actividad legislativa.

Día tras día vemos cómo la ley es tan arbitraria, en muchos casos, como en los tiempos de la Ley del Talión.

Ejemplos sobran de personas, pueblos, sociedades, que acogotados por situaciones de hecho o de derecho, que hacen la vida insoportable, deciden actuar como aquel pueblo que eliminó al Comendador y cuando le preguntaron, Benavente respondió que lo había muerto Fuenteovejuna, todos a una.

Los que mandan, rodeados por sus áulicos, confunden la gimnasia con la magnesia y termina en el inodoro de la historia llenos de inmundicias.

En dos pueblos de España, en un caso con un diputado a la cabeza, decenas de personas entraron a sendos supermercados a buscar alimentos porque la situación de aquel país es insoportable. Hablo de España, un país desarrollado, del primer mundo.

Años atrás en Argentina se produjeron asaltos colectivos a supermercados, en procura de alimentos que fueron cargados sin que nadie se atreviera a enfrentar la indignada y hambrienta multitud. Argentina es uno de los países que más granos y carnes produce.

¿Es justo que una persona, que un grupo de personas sea sometido al hambre?

¿Es justo, aunque sea legal, que una joven preñada muriera porque una imposición contenida en la Constitución prohíbe el aborto aunque se sepa que no practicarlo cobrará una vida?

¿Usted cree que el gobierno perseguirá la corrupción pasada y la que venga?

Vea los nombramientos y oiga la algarabía ¡Noooooooooooooooooooooooo!