Usura, usureros y banqueros

Una vez,  hace algunos años, entrevistando en vivo por televisión a un conocido banquero y economista extranjero que visitaba el país,  le comenté animadamente  de los fraudes bancarios y  los altos intereses que cobra la banca  en la República Dominicana, la canción de Facundo Cabral que dice: “¿Quiénes son más ladrones, los que roban un banco o aquellos que lo fundaron?

Se puso colorado, a consecuencia de la ira, y utilizaba expresiones fuera del aire que eran impublicables, lo que me extrañó enormemente en una persona de su categoría, porque en realidad no esperaba una reacción tan violenta de su parte.

Luego se marchó de la estación de TV diciendo todo tipo de improperios.

Los técnicos y camarógrafos presentes se reían, sin entender aún las razones de la violenta reacción de mi invitado.

Con el tiempo concluí que se trataba, al menos en ese momento, de un tipo ‘inofensivo’, aunque sigo convencido de que en realidad era muy poco tolerante.

Es un ejemplo de lo que ocurre con algunos ‘banqueros’ en la República Dominicana, quienes venden una imagen, pero realmente son otra cosa.

Estos turpenes ‘banqueros’ son lobos disfrazados de ovejas indefensas que cobran un 100 por ciento y más de intereses en tarjetas de crédito y préstamos que años atrás  eran regulados por la ley que establecía un tope del uno por ciento mensual o en la mayoría de casos un 12 por ciento anual. Nuestros sufridos agricultores y pequeños comerciantes no pueden acceder a sofisticadas formas de financiar sus expansiones y necesidades de capital de trabajo y tienen que resignarse a pagarles más a los bancos que las ganancias que puedan tener en sus respectivos negocios.

Es imperativo y necesario abrir las puertas a la banca extranjera y acabar con el mito del por ciento altísimo, del ‘riesgo cambiario’ que se suma a los intereses a pagar, lo que no es más que no es más que una excusa para seguir exprimiendo a los consumidores. Los bancos están en delito de usura y la banca es el mejor negocio actualmente de este país, cobrando intereses leoninos a los consumidores.

Debemos dejar circular al dólar y al euro con libertad, conjuntamente con el peso, y acabar con las mafias dirigidas por casacambistas que cobran por su intermediación más puntos que en ningún otro país. Debemos también permitir establecer cuentas corrientes de cheques bancarios en estas monedas, no solo de ahorros. Podemos reducir el encaje legal de estas cuentas en moneda extranjera, para permitir a los bancos efectuar préstamos de menor cuantía para el establecimiento de micro-empresas y financiar nuestros sufridos agricultores.  Tenemos que regularizar las tasas de interés bancarias con un tope razonable por ley, incluyendo las tarjetas de crédito. No podemos progresar nunca como nación pagando estos desproporcionados intereses bancarios, para tarjetas, automóviles, hipotecas y préstamos para negocios.