Vacunados a la brava

Corría el mes de mayo de 1959 y, por supuesto, en los medios de comunicación de la República Dominicana nunca se filtró la noticia de que el capitán piloto de la Aviación Militar Dominicana (AMD), Juan de Dios Ventura Simó, asesinado luego por la dictadura, voló a Puerto Rico, aterrizando su jet en Arecibo, el 30 de abril de ese año, provocándose un incidente con el cónsul general dominicano, Nilo H. Soto, en el aeropuerto de Isla Verde, cuando oficiales de la AMD, fueron a buscar el avión Vampiro para traerlo a la República Dominicana.

Por supuesto, las relaciones del gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín, desde su ascensión al poder el 1ro. de enero de 1949 con el régimen dictatorial de Trujillo, fueron de hostilidad total, ya que el primero repudiaba con razón, los regímenes autoritarios y antidemocráticos, además de que siempre fue solidario con los exiliados dominicanos y la opinión pública en Puerto Rico, compartía la posición de su gobernador, en el rechazo a las dictaduras.

Es dentro de ese clima de tensiones, en las relaciones de Puerto Rico y la República Dominicana, en mayo de 1959, que cuando el cónsul general dominicano Nilo H. Soto, acompañado el mismo por Marino Hoepelman, auxiliar del Consulado y el gerente de Dominicana de Aviación (CDA), Héctor Alvarez, en San Juan, Puerto Rico, recibieron en el aeropuerto de Isla Verde al coronel Juan Antonio Minaya y al mayor piloto Pedro Rodríguez Echavarría de la AMD. El personal de Salud Pública Federal, destacado en dicho aeropuerto, se mostró agresivo y descortés, señalándole al cónsul general, que no podía estar ahí, es decir, donde los pasajeros tenían que mostrar sus certificados de vacunación.

A pesar de que el cónsul general, alegó que se encontraba en ese aeropuerto cumpliendo funciones oficiales, para acompañar a los oficiales de la AMD, que llevarían de retorno el jet Vampiro, desde Arecibo a la base aérea de San Isidro, el oficial de cuarentena puertorriqueño de apellido Rodríguez, les contestó “quédense ahí que los voy a vacunar’, dirigiéndose a los señores Soto y Hoepelman. Después del derecho al pataleo, finalmente tuvieron que dejarse vacunar ¡a la brava!, a fines de no retrasar la partida de los militares hacia Arecibo.

En su informe enviado a la Cancillería dominicana, el 5 de mayo de 1959, el cónsul general en Puerto Rico, informó además del incidente narrado que el capitán piloto Juan de Dios Ventura Simó, había salido de Puerto Rico a través de Puerto España (Trinidad), hacia Venezuela y Cuba, el 2 de mayo junto con el Cónsul venezolano, en San Juan, Puerto Rico, Luis Alcalá.

Juan de Dios Ventura Simó se inmoló al pilotear el avión que desde Cuba, trajo a los expedicionarios que aterrizaron en Constanza, en la gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo, siendo capturado vivo, torturado y luego desaparecido, estando en la flor de su vida.